Rosy RAMALES

El otrora emblemático partido de izquierda, el de la Revolución Democrática (PRD), llega a sus 30 años de edad casi al filo de la muerte política.

Quien sabe si consiga sobrevivir las elecciones federales intermedias del 2021. Algo de su suerte se escribirá en los comicios de este año en seis entidades federativas: Puebla, Baja California, Durango, Aguascalientes, Quintana Roo y Tamaulipas; en las dos primeras de gobernador.

Las elecciones concurrentes de 2018 por poco lo extinguen; en las presidenciales apenas obtuvo un millón 300 mil votos; alrededor del 2.8%, que si solo ésta se contara como umbral, habría perdido el registro como partido político nacional.

Además (como se asienta en un concentrado en Wikipedia) en cinco estados no logró alcanzar los 10 mil votos; y también producto de la concurrencia de comicios locales en 30 de los 32 entidades federativas, el PRD no alcanzó el umbral mínimo de votación en seis estados: Aguascalientes, Colima, Jalisco, Nuevo León, Sinaloa y Querétaro.

Y para la conformación de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión consiguió tan solo 11 diputados federales y 5 senadores. Y ha venido de más a menos.

En los comicios del 2018, el PRD tuvo los peores resultados desde su fundación; Morena, con apenas cuatro años de edad en ese momento, no solo lo desbancó como partido de izquierda, sino lo rebasó en la preferencia electoral y casi lo manda a la tumba política.

También se desplomó en los Congresos Locales; incluso en entidades consideradas como su bastión como Oaxaca, donde Morena sentó sus reales desde el momento mismo en que el Instituto Nacional Electoral (INE) le otorgó el registro.

En esta entidad, el PRD solo obtuvo una diputada plurinominal, la cual se alió con una diputada del PES para formar un grupo parlamentario de “Mujeres Independientes”; así el partido del Sol Azteca se quedó sin representación en el Congreso oaxaqueño, no existe.

En la geografía electoral, el partido del “Sol Azteca” conserva 2 gubernaturas: Quintana Roo con Luis Manuel Joaquín González y Michoacán con Silvano Aureoles Conejo.

En ese contexto, de aquél histórico PRD, ícono de la izquierda mexicana, ya casi no queda nada. Qué triste, ¿verdad? Pero como reza la vox populi, “en el pecado lleva la penitencia”; pecados como los siguientes:

Proliferación e institucionalización de corrientes internas conocidas como “tribus”; círculo vicioso de postular a los mismos candidatos de siempre; cerrar la puerta a los ciudadanos para las candidaturas a cargos de elección popular; y prácticas de fraude interno, abuso de poder y enriquecimiento inexplicable de dirigentes, legisladores y munícipes perredistas.

Además, a los jefes de las “tribus” les faltó visión para respaldas y sostener a Andrés Manuel López Obrador tras las elecciones presidenciales del 2012; lo dejaron solo y hasta le dieron un puntapié. Y AMLO se fue a madurar el proyecto de crear su propio partido político, lo cual consiguió en 2014.

En cuatro años el tabasqueño demostró a los perredistas que él era y seguía siendo la opción. Y unos por convicción de izquierda y otros por conveniencia, los perredistas empezaron a migrar a Morena cuando vieron que el PRD se hundía.

Tan urgidos por sobrevivir y seguir viviendo del financiamiento público, para las elecciones de 2018 los perredistas hicieron la peor de las alianzas al conformar la coalición electoral con el Partido Acción Nacional (PAN). Ir con Movimiento Ciudadano era congruente, ¡pero con la derecha!

Y ahí están los resultados. Vaya, en la historia electoral, al PRD no le ha ido tan bien cuando compite en coalición, sobre todo cuando se alía con Acción Nacional, partido que en los pasados comicios presidenciales llevó un pésimo candidato: Ricardo Anaya.

Al partido del Sol Azteca le iba mejor cuando competía solo. Ahí están como ejemplo los últimos comicios de Gobernador del Estado de México, donde con Juan Zepeda como candidato alcanzó buena votación.

El PRD tuvo la oportunidad de ganar la Presidencia de la República en dos momentos:

En 1988, cuando el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hace ganar a su polémico candidato Carlos Salinas de Gortari en unas elecciones tan cuestionadas que a pulso se ganaron el juicio de la historia. De no ser por la “caída” del sistema electoral, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano habría sido el Presidente de México; el primero emanado de un partido de izquierda como el PRD.

La historia cuenta que la noche de la elección se interrumpió el cómputo de los resultados electorales que realizaba la Comisión Federal Electoral. Al final, el conteo oficial arrojó el 50% de los votos emitidos para el priista Carlos Salinas, el 31% para el perredista Cuauhtémoc Cárdenas y 17% para el panista Manuel J. Clouthier.

El otro momento fue en el 2006 cuando el entonces perredista Andrés Manuel López Obrador compitió postulado por la coalición “Por el Bien de Todos”. La elección la ganó el panista Felipe Calderón Hinojosa, quien según los resultados oficiales obtuvo el 35.89% de los votos emitidos, contra 35.33% de AMLO y el 22.23% obtenido por el priista Roberto Madrazo.

En fin, tras las elecciones del 2018 quien sabe si el PRD pueda recuperarse y quizá su aniversario número 30 sea el último como partido con registro nacional, a pesar de los intentos de refundación de ya su escasa militancia.

EL CÓNSUL

El recién designado cónsul de México en Sâo Paulo, Raúl Bolaños Cacho Guzmán, estuvo este jueves en la capital de su estado natal: Oaxaca.

Va con un sin número de proyectos, planes, objetivos y metas, a desempeñar la tarea encomendada por el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y también por el Senado, al ser ratificado en la encomienda diplomática.

Y aunque no es diplomático de carrera, su don de político, su carácter afable y conciliador, sin duda le ayudaran a realizar la tarea en Sâo Paulo, donde por cierto se asientan las firmas más destacadas de empresarios mexicanos.

Además, ahora que el presidente dio a los cónsules y embajadores la tarea de la promoción turística, Oaxaca y todos los estados del país tendrán la oportunidad de llevar a Sâo Paulo su riqueza gastronómica y cultural; y viceversa.

Vaya, eso de gestionar un vuelo directo Sâo Paulo-Bahías de Huatulco estará perfecto.

Mucho trabajo le espera a Raúl Bolaños Cacho Cué, además, por supuesto, contribuir al fortalecimiento de la relación bilateral, en estrecha coordinación con la Embajada de México en Brasil, con lo que se fortalecerán los lazos de colaboración entre ambos países, como lo propuso en el Senado al presentar su Programa de Trabajo.

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