Rosy RAMALES

Tanto pedir al Instituto Nacional Electoral (INE) organizar las elecciones internas para la renovación del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, que al final los priistas renunciaron a tal posibilidad, la cual garantizaba la credibilidad y legitimidad de los resultados.

De manera unánime el Consejo Político Nacional declinó el acompañamiento del INE por dos razones fundamentales: El alto costo y la existencia de un padrón actualizado.

El INE presupuestó alrededor de 230 millones de pesos para organizar la elección interna del PRI para aplicarse en 13 actividades, que iban desde la operación de los órganos desconcentrados hasta el Programa de Resultados Preliminares (Prep), pasando por la integración de las mesas receptoras de votación y la jornada electoral.

“Renunciamos a que el INE participe en la organización del proceso interno, debido a que implica un costo infranqueable para el partido y porque limitaría el ejercicio de los derechos de muchos militantes”, dijo la presidenta del CEN del PRI, Claudia Ruiz Massieu.

En otros tiempos, 230 millones de pesos no eran nada para el otrora partido hegemónico; disponía de recursos a manos llenas. Pero ahora es de los partidos que menos financiamiento público reciben y ya no puede pellizcar el erario federal.

Tampoco alcanzan las aportaciones de los gobernadores priistas… bueno, más bien de la ciudadanía de las correspondientes entidades federativas, porque los mandatarios no ponen de su bolsa, sino del erario estatal. ¿O no?

Retomando el tema: El INE dijo que “un padrón de militantes actualizado debe ser la base de cualquier elección interna de los partidos políticos, vía consulta a la militancia.”

Y precisó que actualmente todos los partidos están sujetos a un procedimiento para la revisión, actualización y sistematización de los padrones de sus afiliadas y afiliados, por lo que tienen hasta el 31 de enero de 2020 para entregar al INE sus padrones definitivos. ¡Imagínense!

El plazo rebasa los tiempos del PRI. Además, quienes aspiran a dirigir el PRI nacional andan ansiosos porque cuanto antes se lleve a cabo la elección interna; andan picándose la cresta, como en la sesión del Consejo Político Nacional donde llovieron las indirectas.

El INE condicionó al PRI (para celebrar el convenio para organizar la elección interna en septiembre de 2019) a contar casi a la de ya con el padrón definitivo…y no lo tiene aún, es evidente.

Así que de manera unánime los priistas optaron por organizar su elección interna.

¿Y QUÉ PADRÓN VAN A UTILIZAR?

Ahí está el dilema: ¿Qué padrón van a utilizar los priistas en su elección interna? ¿El vigente o el que actualmente confeccionan? ¿Cuál de los dos es el padrón confiable?

El padrón vigente ya está validado por el INE; su inconveniente es que no está actualizado. Es más, si era de 6 millones de militantes, ahora estará en la mitad, considerando que muchos priistas abandonaron el barco cuando vieron el hundimiento irremediable.

El padrón que actualmente confeccionan no está terminado, ni validado por el INE. ¿Lo utilizarían a un corte al último día de junio? Podrían hacerlo pero se arriesgarían a errores y vicios. Por ejemplo, haber empadronado a militantes de otros partidos.

Vendrían las impugnaciones y, ¡zaz!, el escándalo y quizá hasta la tumba política del longevo Revolucionario Institucional.

Entonces, seguramente utilizarán el padrón vigente, el cual tendría una ventaja más: No está manoseado por ninguno de los grupos internos que se disputan el Comité Ejecutivo Nacional.

En ese sentido, parece que los astros se alinean en torno al ex gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz Ortiz, quien últimamente pidió usar el padrón vigente en vez del nuevo, el cual, según él, viene confeccionándose a modo en algunas entidades federativas para favorecer a Alejandro Moreno Cárdenas, su rival en la competencia interna.

Eso salvo que los priistas decidan ir con el nuevo padrón, aún cuando no esté terminado, ni validado por el INE.

CLAUDIA, ¿POR QUÉ NO AL REVÉS?

En el marco de la sesión extraordinaria del Consejo Político Nacional, Claudia Ruiz Massieu, informó haber solicitado licencia al cargo de Senadora de la República, pues como presidenta del PRI nacional tiene un “compromiso indeclinable con la militancia”.

Mmm… como dice la vox populi, “no se puede tragar pinole y andar en la procesión”; ambos cargos son de tiempo completo. Pero en el PRI tienen la mala costumbre de dobletear.

En fin, quizá hubiera sido mejor al revés: En lugar de solicitar licencia como senadora, mejor hubiese renunciado a la presidencia del partido.

Además, el PRI necesita de un arbitraje neutral…bueno, ello corresponde a la Comisión de Procesos Internos, pero tiene mucho que ver la imparcialidad de los órganos de dirección.

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Rosy RAMALES