Rosy RAMALES

Hace algunos días el Instituto Nacional Electoral (INE) emitió un comunicado sobre ajustes presupuestales y medidas extraordinarias para soportar el déficit que arrastra desde el inicio del año; seguramente debido a la austeridad republicana impulsada por los poderes Ejecutivo y Legislativo de la Cuarta Transformación.

Más, menos, lo refirió del siguiente modo:

Dado el recorte aprobado por la Cámara Baja, el INE inició su ejercicio presupuestal de 2019 con un déficit de 950 millones de pesos, el cual se redujo a 619.2 porque el Instituto ajustó programas para absorber 330.8.

Vía la gestión financiera el INE consiguió una reducción adicional de 336.8 millones de pesos al déficit presupuestal original con medidas temporales de contención del gasto y la aplicación de ingresos extraordinarios, tales como:

Suspensión temporal de contrataciones de más de 600 plazas vacantes; reorientación de ahorros obtenidos en las licitaciones públicas; y uso de recursos provenientes de intereses generados en cuentas productivas, desincorporación de bienes inútiles, sanciones a proveedores y recuperación de seguros.

No obstante, el INE aún enfrenta un déficit de 282.4 millones de pesos para la segunda mitad del año, según informó el propio Instituto.

Tal situación, pero sobre todo la gravedad de sus consecuencias, encienden alertas sobre si efectivamente el INE atraviesa por una precariedad financiera sin posibilidad alguna de reducir más gastos. ¿O se trata de anuncios con efectos mediáticos para presionar al Gobierno Federal a autorizarle recursos adicionales?

Mmm…pero siendo una institución seria, con credibilidad en su actividad profesional, difícilmente se trataría de una estrategia de presión; aunque todo puede suceder, máxime cuando en la Cámara de Diputados Federal se cocina un cambio de modelo electoral.

Como sea, preocupa la medida emergente prevista por el INE (para cumplir obligaciones del año): Recortes adicionales para el segundo semestre de 2019. ¿Cuáles? Dónde? En los programas siguientes:

Voto de los mexicanos en el extranjero, operación de órganos de vigilancia del padrón electoral, actualización del padrón electoral y credencialización, implementación de la Estrategia Nacional de Cultura Cívica, implementación del Sistema de Gestión Documental Institucional, y modelo de riesgos de la Unidad Técnica de Fiscalización.

La medida emergente la prevé el INE ante la incertidumbre respecto a la ampliación presupuestal, pues hasta la semana pasada la Secretaría de Hacienda y Crédito Público no había dado respuesta a la solicitud del Instituto sobre una ampliación presupuestal.

Quizá le responda, pero en sentido negativo puesto que para el Gobierno Federal la prioridad son los pobres, lo cual incluye el financiamiento para los programas sociales y pueblos indígenas.

Claro, también es prioritario el tema electoral, pero al parecer desde la ideas de hacer la proyección de un nuevo modelo para rediseñar el INE, eliminar los Organismos Públicos Electorales (OPL), reducción del financiamiento a los partidos políticos, entre otros ajustes.

Quizá cuando los legisladores eliminen los OPL, alcance para ampliar el presupuesto al INE por la carga adicional de funciones. En serio, actualmente muchas de éstas se duplican; es más, el Instituto dicta casi todos los lineamientos y los OPL solo los aplican como si fuesen un órgano desconcentrado más de aquél.

Pero mientras llega el momento, el Consejo General del INE quizá deba incluir en sus medidas extraordinarias el cierre temporal de las vocalías ejecutivas locales y distritales de organización electoral, y solo mantener funcionando las estrictamente indispensables, por ejemplo, aquellas donde son necesarias por proceso electoral.

Pero hay años en los cuales la inmensa mayoría de tales órganos desconcentrados tienen poquísima tarea porque no hay comicios. Mmm…¿un cierre puede acarrear problemas laborales? Hay soluciones; el régimen laboral del INE es, digamos, especial.

En fin, el presupuesto alcanzaría sin el programa del voto de los mexicanos en el extranjero. Sí, es un derecho humano. Sin embargo, todos los derechos humanos tampoco son absolutos. Y bien vale la pena argumentar que la inmensa mayoría de los mexicanos residentes en otros países no están pensando regresar a México.

Entonces, ¿por qué eligen? Finalmente quien disfruta o padece un gobierno, es quien vive en e país. Además, en el programa de mexicanos residentes en el extranjero la inversión es tan grande, que resulta un desperdicio frente al reducido número de votantes.

Claro, la probabilidad de eliminar o ajustar el programa del voto de los mexicanos en el extranjero compete al Poder Legislativo.

En fin, lo que sí el INE tiene a su cargo tres programas que por donde se vea no se pueden parar, ni afectar: Operación de órganos de vigilancia del padrón electoral, actualización del padrón electoral y credencialización, implementación de la Estrategia Nacional de Cultura Cívica.

Y en ello deben reflexionar tanto los legisladores como los consejeros del Consejo General del INE a fin de evitar caprichos o presiones a costa de los instrumentos que han sido cimiento de la paz en el país.

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