“PUES LA NETA NO SÉ PARA QUE QUIERE EL MARRANO ENTERO SI SOLAMENTE SE COMERÁ UN CHORIZO”…

Ahora resulta que los líderes ya no quieren luchar por los ideales sino por las nóminas, los puestos y los presupuestos, son líderes de nómina no de convicciones.

Al parecer los tiempos de las ambiciones y la violencia verbal o real se acercan a pasos agigantados, es como si las ilusiones del jefe se fueran por la borda cuando se viene a dar cuenta que el único que sueña, es él, y esto porque en su imaginación o su convicción sabe que lo que le importa es trascender, dejar la huella, no quiere el dinero porque al final de cuentas los viejos solamente necesitamos dinero para medicamentos o para tomar el café, ya no hay modas ni modos, no se tiene que presumir ni quedar bien con nadie, comemos poco no porque queramos sino porque lo ordenan los médicos, cuidamos las cosas no por convicción sino por necesidad y estamos al pendiente de todo para que no se nos olvide donde dejamos las ideas , las convicciones o los recuerdos, parece que perdemos la virtud de recordar el presente y buscamos desesperados, en el pasado, lo que nos generó confianza y fuerza y es por ello que poco recordamos el presente, no lo queremos ver porque ya no podemos continuar el ritmo de sus pasos, el caminar es lento y difícil y en algunos casos los daños son terribles y los dolores espantosos, el sueño se evapora y las noches son de pensamientos y recuerdos, por esa razón, los dirigentes viejos hacen cosas extraordinarias o terribles, recuerdo el libro: “Los enfermos que nos gobernaron” y nos damos cuenta que de pronto por una almorrana se firman pactos que condenan a millones de gentes o por la embriaguez de alguno no se llegan a los acuerdos necesarios para la paz o por la ambición de muchos se reparten países enteros y se condenan a los ciudadanos a estar en sitios que no quieren o no deben, en fin, los dirigentes maduros no tienen mucho que dar, son necios y dejan que sus necedades sean casi consignas en la acción y es ahí donde muchos despiertan con mayores ambiciones no con mayores convicciones y ya vemos los pleitos que se generan con el fin de controlar puestos y presupuestos y es por ello que, AMLO, no puede dejar de participar en la elección del cambio de dirigentes en MORENA a menos que se encuentra perfectamente seguro de que lo que se hace es lo que él ordena y, algunos, pues tenemos dudas, porque la ambición de algunos más son perversas y truculentas y pueden generar la presencia de las “tribus” y la aparición de las alimañas y sabandijas que buscan lo de ellos antes que lo de los demás…Son negociantes antes que transformadores.

La experiencia de Andrés Manuel López Obrador le ha permitido establecer desde hace años, por herencia, su residencia en el rancho “La Chingada”, dice que ahí se refugiará en sus momentos y recuerdos, pero la realidad es que hombres de su talla no se jubilan ni se van a dormir fácilmente esperando que las cosas lleguen, sabe encontrar o provocar las oportunidades, ese es su valor, de ahí que cuando solamente hablan de que ambicionó por años llegar a la presidencia pues se tiene una parte de la realidad, la cuestión es que sabía por los datos, que le robaron a él y a otros la posibilidad de alcanzar el poder y revisó los esquemas y errores de cada caso y supo agrupar a los multimillonarios para que no hicieran olas y protestaran por su posibilidad y les garantizó sus ganancias y negocios para que se sintieran seguros en su apoyo, no les condenó a ser socios o cómplices sino aliados en un proyecto que a ellos les vale, pero que a él le importa porque es el proyecto no del cambio de gobierno sino del cambio de sistema, esto mismos hizo Mao en China cuando en vez de liquidar a los empresarios y eliminar su experiencia les garantizó su bienestar a cambio de que ellos continuaran con sus empresas y en la realidad se logró la capacitación con un sentido empresarial y de resultados que es lo que ahora vemos. Sabe que hay pleitos que se deben dar y otros que se deben evitar, es claro que los enemigos políticos provocan para ver la reacción y cuando no tienen respuesta se descontrolan porque nadie pica el avispero sin esperar que se alboroten las avispas y cuando esto no sucede pues no entienden, la estrategia es dejar hacer y dejar pasar, más vale para todos, ahora, abrazos en vez de balazos.

Y es por ello que los tiempos van cambiando, no se confíen porque si anteriormente todo se refería a lo de antes, hoy, acepta con convicción la responsabilidad de que si hay problemas o conflicto son responsabilidad del actual gobierno y esto quiere decir que se terminaron los tiempos de la espera y comienzan los tiempos de la reacción. El no hacer nada permite que se conozcan las reales fuerzas de los que actúan con violencia y es por ello que ya con datos e investigación, con la convicción de todos de que es necesario la respuesta del gobierno para mostrar que lleva la batuta en el cambio y la pacificación se dará con facilidad y sin obstáculos, todos aplaudiremos, todos entendemos que si bien la violencia no se combate con la misma forma si entendemos que las respuestas son necesarias y en ellas lleva la ventaja de que la fuerza del estado les brinda garantías para operar y limpiar para que la seguridad sea un hecho. Por ello, luchar contra la corrupción y contra la violencia y el huachicol y el rescate por PEMEX y la organización agroalimentaria son temas vitales y así, cuando se use la fuerza, todos le daremos la bienvenida no como un acto salvaje, provocador o represivo, sino por ser necesario para que el país tenga la garantía de la paz social que demandamos todos y que es necesario para que los proyectos de inversión tengan confianza, así que, como vemos, estamos ante un líder que en verdad es experto en lo que hace bien: el manejo de las masas que es lo que garantiza el buen manejo de un país…sin paz social pues no hay maíz y, sin maíz, pues no hay país…