¡QUE CONSTE,…SON REFLEXIONES!

POR SÓCRATES A. CAMPOS LEMUS.

Muchos de los que están cerca de los mandatarios llegan a conocerlos de tal manera que pueden manipularles, los hombres fuertes del poder son fácilmente moldeables por aquellos funcionarios que les dan por su lado, los que siempre les van diciendo lo guapos, inteligente y hermoso, talentoso que son ellos y sus familias, entran por la parte más sensible que es la familia por medio de las esposas o los hijos y ahí van dando rienda suelta a sus negocios y cochupos, en el caso de Peña Nieto tenía una familia numerosa, de orígenes diversos y de fácil manipulación porque entre los mismos hijos existían competencias para mantener el cariño y la atención del padre real o del padre adoptivo y este, por ellos, fácilmente dado a dar todo lo que le solicitaban y cuando un funcionarios perverso y malévolo se adelantaba a los reclamos de la familia para el presidente era sin duda un enorme alivio, así surgieron los que supieron manipularlo de tal suerte que eran los que llevaron los negocios al señor de la Suprema Corte y a los demás estratos de poder incluyendo la entrega y devolución de cuentas de los grupos de narcotraficantes que nadie podía mover y esto desata de golpe un enorme escándalo ya que intervienen la UIF, la Fiscalía general de la República y la misma SHyCP y así pues a temblar porque incluye en la investigación hasta al misma ex presidente, con razón o sin ella, solamente porque en este país nadie concibe de que un presidente no tiene el poder para autorizar o negar todo lo que le soliciten.

Así, esos parásitos se van llenando de poder y de dinero, son especialmente truculentos para manejar a los poderosos y ellos agobiados de conflictos y problemas creen que al resolverles algunos de ellos le deben mucho a esos oportunistas y mentecatos funcionarios que al paso del tiempo se van dando a conocer en todos los rincones, la falta de dignidad es producto de sus enorme ambición de poder y de riquezas, en eso tiene razón AMLO y es por ello que se debería recordar aquella dignidad de los militares mexicanos que al rendirse en Puebla fueron encarcelados y llevados hasta Francia donde se les sometió a una gran presión y desagradables niveles solamente por no aceptar jurar lealtad a Francia en los tiempos de la Guerra contra México, tal como lo cuenta Catón, en una de sus obras: “Al triunfo de los franceses, después de la rendición de Puebla, Bezaine les dio a escoger a los militares mexicanos que quedaron prisioneros y a quienes juraron no volver a tomar las armas contra Francia, acogerse al indulto ofrecido por el Emperador. Quienes no hicieron ese juramento, quedaron a disposición de los vencedores en calidad de prisioneros de guerra.”

“Los que se negaron a hacer el juramento después de varias semanas de confinamiento se les condenó a ser enviados a Francia. Después de pasar penurias como el ir de Puebla a Veracruz (en esa ocasión, Porfirio Díaz logró huir) embarcándolos sólo con galletas sobrantes de la guerra de las cuales tenían que apartar los gusanos que había en ellas, en Francia se les sometió a toda clase de humillaciones, se les separó y fueron enviados a diferentes ciudades que tenían por cárcel ya que no podían salir de sus límites. Para ganarse la vida tenían que realizar labores humillantes, el general Manuel F. Loera una figura distinguida en México, fue cargador en la aduana de París”.

“A la caída del imperio decretó Napoleón III la libertad de aquellos mexicanos. Un grupo de 10 o 12 de ellos acordaron ir a España prácticamente caminando llegaron a San Sebastián y se alojaron en una casa de huéspedes muy humilde propiedad de una señora viuda. A los pocos días se les acabó el dinero y fueron a despedirse de la ella –Señora- le explicó don José de Montesinos el oficial de mayor graduación. Nuestros recursos se han agotado. No tenemos con qué pagarle la asistencia”

“Nada importa –les contestó la dama a leguas se ve que son ustedes hombres honorables y honrados y caballeros dignos. Sufren ustedes lo mismo que sufrió mi padre a manos de los franceses. Ya me pagaran cuando ustedes puedan. ¡No faltaba sino que siendo ustedes, como son descendientes de españoles, una descendiente de españoles, una española los echara de su casa!”

“Los mexicanos conmovidos, le dieron las gracias. Esa misma noche Montesinos reunió a sus compañeros para deliberar acerca de su situación. De algún modo hemos de corresponder a la hospitalidad que se nos da. En el castillo de la Mota se están realizando obras de reparación. Les propongo que nos vayamos a ofrecer como peones de albañil para ganar un jornal digno aunque solo saquemos para comer pan y queso, todos aceptaron y al día siguiente se presentaron ante Esparza (quién estaba al frente de las obras) iban ataviados con sus uniformes militares. El señor Montesinos se adelantó a hablar con él: “señor somos oficiales mexicanos y queremos trabajar como peones de albañil para ganar el pan que nos comemos. Esparza les dijo. Los conozco, son prisioneros de guerra a quién los franceses abandonaron a su suerte, yo soy tan pobre como ustedes y administro un dinero que no es mío pero pueden trabajar aquí y se les pagará lo mismo que ganan los peones. Al día siguiente se presentaron a trabajar, esta noticia se conoció en todo San Sebastián. Cuando salieron por la tarde grande fue su sorpresa al ver a un grupo de personas reunido afuera para saludarlos, con un aplauso caluroso, flores y cestos con comida. Conmovidos, los mexicanos oyeron a un anciano que decía a su pequeño nieto al tiempo que señalaba. APRENDE HIJO, ASÍ SE HONRA A LA PATRIA EN EL EXTRANJERO” y después regresaron a México y Don Porfirio, Siendo presidente, se enteró del tema y envió a pagar la deuda a la señora que apoyó a tan dignos y valientes militares mexicanos, ojala que esto les sirva a muchos funcionarios y reconocer lo que debemos de tener en las entrañas: el patriotismo y dignidad que le debemos a la Patria y no andar chingando como anduvieron muchos pillos al lado de Peña Nieto…o de AMLO---