CRÓNICA POLÍTICA: Benjamín, ¿por qué adelantó el punto central de su campaña?
Rosy RAMALES
Qué grave la acusación del senador con licencia Benjamín Robles Montoya sobre un presunto desvío de recursos superior a los 10 mil 712 millones de pesos por parte del gobierno encabezado por Gabino Cué Monteagudo, el amigo que lo llevó a Oaxaca y le dio la oportunidad de trabajar a su lado y con quien compartió el primer año de su administración en diversos cargos públicos.
Robles Montoya, actual candidato a gobernador por el PT, abrió campaña, aunque el periodo ex profeso empezará el próximo domingo. Y así sonaron sus palabras siguientes:
“Ha llegado el momento de pensar diferente… Por eso en este proceso, al que invito a todas las ciudadanas y ciudadanos de Oaxaca, creo que debemos considerar los siguientes motivos para iniciar una gran reflexión, que el juicio político a Gabino Cué debe ser el principio del cambio positivo en Oaxaca, un cambio en las instituciones para que la ley… y con ello, que se le acabe el juego a los poderosos de siempre, a las familias del poder.”
¿Cómo habrá de probar su dicho? Según refirió, y se precisa en su comunicado, cuenta con datos de la Auditoría Superior de la Federación y de la cuenta pública en los primeros cuatro años del sexenio gabinista. Hay un principio general de derecho que reza: “El que afirma está obligado a probar”.
La gravedad de la acusación amerita pedir la intervención de las instancias administrativas y penales, en su caso, pues el senador con licencia involucra a colaboradores de Cué, incluso, extra gabinete, como Jorge Castillo Díaz, persona cercana a Gabino desde siempre y en las malas y en las buenas. Precisamente la cercanía y el poder de “Coco” han sido factores determinantes en el ánimo adverso de Robles Montoya, cuando a principios del sexenio ambos compartieron decisiones claves.
Benjamín se fue directo a la yugular, solicitó a la Legislatura oaxaqueña inicie juicio político en contra de Cué, a quien además acusa de haber incrementado año con año la deuda pública del estado. Por cierto, deudas y cuenta pública le han sido aprobadas precisamente por dicha Legislatura; en todo caso, diputadas y diputados, serían partícipes, con sus honrosas excepciones. Entonces, ¿cómo pedir a los presuntos cómplices del mandatario, enjuiciarlo? Además, la acción legislativa ha revestido de legalidad la actuación del Ejecutivo.
En fin, que Robles Montoya trasladó su bandera a la Legislatura oaxaqueña, donde ninguno de los partidos políticos tiene mayoría absoluta, pero donde el PRI tiene la bancada con mayor número de diputados y la cual con frecuencia jala a legisladores de distintas filiaciones políticas, y donde el grupo parlamentario del PRD se ha dividido en afinidades hacia Morena y hacia el PT de Robles Montoya.
¿Se dan cuenta del riesgo? Quizá no reúnan la mayoría calificada para proceder al juicio político, pero la Legislatura podría convertirse en la arena para debatir el tema durante toda la campaña electoral con el ánimo no solo de debilitar al gobierno de Cué, sino también y sobre todo a la coalición “Con Rumbo y Estabilidad para Oaxaca”, conformada por el PRD y el PAN, y a la cual dimitió el PT para postular por sí mismo a Robles Montoya.
Por cierto, el cuarto de guerra benjaminista consideraba la petición de juicio político como parte de la estrategia electoral, petición con la cual Robles Montoya arrancaría su campaña a Gobernador de Oaxaca por el PT. El periodo de campaña iniciará el próximo tres de abril. ¿Por qué la adelantó?
La adelantó ¿previendo le nieguen el registro como abanderado del PT? ¿O previendo revés jurisdiccional al acuerdo del OPLE por el cual aprobó la salida del Partido del Trabajo de la coalición? ¿O como un aviso de ir con todo ante cualquier acción en su contra por parte del gobierno estatal y aliados (PRD-PAN)? Por ejemplo, la solicitud de llamarlo a declarar por la desaparición del profesor Carlos René Román Salazar.
LA ESTRATEGIA
Revisando los textos periodísticos del 2010, cuando Gabino Cué Monteagudo competía para la gubernatura oaxaqueña cobijado por una gran alianza PRD-PAN-PT-Convergencia, además por la suma de organizaciones sociales, priistas y poderes fácticos, Benjamín Robles Montoya, su amigo y aliado, jugó un papel determinante en la estrategia electoral, pues llevó un discurso casi idéntico al de ahora en contra de la corrupción, pero entonces del gobierno priista de Ulises Ruiz Ortiz.
Y una de las banderas de campaña fue precisamente la demanda de juicio político en contra el gobernador; al final, la Legislatura, entonces de mayoría priista, exoneró a Ulises Ruiz.
Hoy Robles Montoya le aplica la misma estrategia de campaña a Cué, su enemigo. Y paradójicamente, Benjamín ahora guarda cierta relación amistosa con Ruiz Ortiz, según ha presumido éste en los audio-escándalos que han salido a la luz pública.
LA IMPUGNACIÓN
Es evidente que Robles Montoya busca a como dé lugar desfondar a la coalición PRD-PAN, no al PRI. Y en ese objetivo va ganando tiempo con su campaña mediática.
¿Y si no consigue la candidatura?
Faltan dos momentos para la definición en firme de su participación en la campaña electoral como candidato a gobernador por el PT:
Uno: La aprobación de su registro por parte del OPLE.
Dos: La resolución de la última instancia sobre impugnaciones a su candidatura, de haberlas, por su participación previa en el proceso interno del PRD, y por el desistimiento del PT fuera de los plazos convenidos, según acusa la coalición PRD-PAN y el partido local Renovación Social (PRS) como tercero interesado.
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