Texcoco.- ¡Toc toc¡ se escuchó en la puerta. Un hombre de tez blanca, calvo, de más de 50 años y con sobrepeso fue quien tocó. Viajó desde el Viejo Continente con una sola idea: conocer a quien se encontraba detrás de ese portón.

Era Pierre Hamon, músico francés, fundador del afamado grupo Alla Francesca, que interpreta música antigua, medieval y que es reconocido en Europa.

Este músico, que en sus inicios fue autodidacta y que después perfeccionó sus estudios de flauta con Walter Van Hauwe, y se convirtió en discípulo de Hariprasad Chaurasia, maestro de música Hindostánica y de flauta bansuri, llegó hasta la comunidad texcocana conocida como Santa Cruz de Arriba.

En ese pueblo mítico, de 400 años de tradición en la alfarería, es donde vive Gregorio Cortés Vergara, un artesano que es más apreciado en el extranjero que en México.

Pierre Harmon acudió con un traductor para conocer y platicar con el Ah Pax Chul, que en maya significa “fabricante y tocador de flautas”. Hacedor de instrumentos se llama así mismo Gregorio.

El flautista francés quedó maravillado con sus piezas prehispánicas y le compró un lote de réplicas que de inmediato incorporó a sus producciones musicales.

Heredero del arte y la pasión

“Goyo”, como llaman sus amigos al oriundo de ese pueblo, mismo sitio que el rey poeta Nezahualcóyotl escogió para que los nativos se dedicaran a la alfarería por la vasta riqueza de barro que existe, y su hermano Mario, son los únicos constructores de instrumentos musicales prehispánicos en el centro del país.

Sólo hay dos familias en México que se dedican a esta actividad ancestral que casi se extinguió. Ellos son parte de la última generación que se ha ocupado en rescatar la esencia de los antiguos nativos de Mesoamérica.

Durante casi tres décadas los hermanos Cortés se han consagrado a este oficio, donde la elaboración de instrumentos musicales de origen precolombino fue la herencia más valiosa que les dejó su padre, Mario Cortés Bacilio, quien fue el precursor de este arte en Texcoco.

El investigador y músico árabe Jorge Dájer le enseñó al padre de Gregorio la técnica para la creación de los instrumentos, que después decidió transmitírsela a él y a su hermano.

En la década de los 70´s, su padre y Jorge Dájer unieron sus conocimientos para comenzar la reconstrucción e investigación de artefactos sonoros del México prehispánico. Gracias al vínculo multidisciplinario, que el maestro Cortés logró en la investigación de los instrumentos, se convirtieron no sólo en artesanías, sino en objetos de estudio en la investigación musical antropológica.

“Esta labor no resulta fácil al no contar en México con una especialidad en la investigación de estos asombrosos instrumentos”, dijo Gregorio.

A lo largo de varios años, los hermanos Cortés, se han dado a la tarea de investigar la sonoridad de las piezas que tienen más de mil años de antigüedad para reproducirlas y que logren conservar su estado original. Se sintieron comprometidos a darle vida al barro y otorgarle sonidos a la madre tierra.

El resultado de su trabajo es sorprendente. Los sonidos, los colores, las texturas y las formas que tienen esos vestigios son respetados por Gregorio a la hora de realizar su labor.

“No se trata de copiar los instrumentos nada más, lo importante de esto es conocer la cosmovisión de esas culturas para entender su naturaleza”, aclaró.

“Siempre se ha pensado que los pobladores de Mesoamérica eran guerreros o que se dedicaban a otras actividades, pero poco se ha dicho que gran parte de su vida la dedicaron a la música”, explicó.

“Queremos ser respetuosos en los sonidos originales de los instrumentos para demostrar a la gente la importancia que tuvieron para nuestros antepasados esos instrumentos”, contó.

No es profeta en su tierra

Esa ardua labor le ha permitido incorporar a su catálogo más de 300 instrumentos que utilizaron los antiguos pobladores de Mesoamérica.

Algunas de las piezas que fabrica tienen más de 2 mil años de antigüedad.

“Hemos fusionado con el rock, jazz, flamenco... y eso demuestra que la música tuvo una evolución”, dijo.

“Goyo” es un referente para los músicos, sobre todo los europeos, quienes conocen su arte, y algunos mexicanos que se han enterado de boca en boca de lo que es su verdadera pasión.

Jorge Reyes, Antonio Zepeda, Los Folkloristas, Luiz Márquez, Mezme, Gonzalo Ceja, Huazzteco, Zaahil, Humberto Álvarez, Abraham Elías y Pierre Hamon, entre muchos otros, son los músicos que han empleado los instrumentos elaborados por Gregorio en sus producciones.

Cada pieza es única, así como su sonido. La manufactura no se realiza en serie y se cuida cada detalle para que la ejecución del instrumento produzca sonidos con la misma calidad que los originales.

“Si bien no se conoce ninguna partitura, escala tonal o registro de cómo pudo ejecutarse esta música, la gran variedad de familias de instrumentos musicales encontradas, nos provee de elementos suficientes para imaginar que el uso de éstos no se limitaba sólo a la ejecución de sonidos aislados”, explica el artesano.

Y agrega: “Sino que deben existir las condiciones técnicas y culturales para crear armonía y buscar la evolución de la música, como la obtención de sonidos complejos y ensambles para interpretaciones individuales y en grupo”.

Flauta de Tezcatlipoca, vaso silbador en forma de anual, flauta triple, timbales en forma de "u", ocarinas, trompeta maya, silbato sin orificio y aerófonos, principalmente, son los instrumentos que Gregorio Cortés Vergara elabora.

En México, dijo, no hay especialistas en el estudio de los instrumentos musicales prehispánicos y eso no ha permitido conocer a fondo la otra faceta que tenían las culturas prehispánicas.

Y lo más preocupante, lamentó, es que no hay interés en el país por rescatar la riqueza musical de los antepasados.

“Va encaminada (la música prehispánica) a la desaparición y los únicos culpables somos nosotros porque queremos que nos los den todo diluido para comprender a nuestra cultura”, advirtió.

Gregorio ha recibido varias ofertas para que se vaya a Europa a impartir cursos a estudiantes de los países bajos y difundir todo lo que ha aprendido en casi 30 años. La última de ella vino de Italia.

“Es una lástima que mientras en otros lugares sí valoran este tipo de cosas, aquí en México ni siquiera las toman en cuenta”, lamentó Gregorio.

Si está interesado en conocer más acerca del trabajo de Gregorio Cortés se puede poner en contacto con él a través de sus tres correos electrónicos: ahpaxhul_cor@yahoo.com.mx ahpaxchul@hotmail.com y ahpaxchul@gmail.com

Agencia El Universal