En el centenario de la promulgación de la Constitución de 1917, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) reabrió tres salas totalmente renovadas del Museo Casa de Carranza, ubicado en la que fuera la residencia del Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, en la colonia Cuauhtémoc de la Ciudad de México. Durante la reapertura se anunció que este año se invertirán ocho millones de pesos para continuar la reestructuración del espacio y la realización de obras que faciliten la accesibilidad a personas con capacidades diferentes.

El antropólogo Diego Prieto Hernández, director general del INAH, sostuvo que con esta readecuación se contempla, en primer lugar, la puesta en valor de esta significativa construcción histórica, y también la reformulación de los contenidos del museo que se verán adicionados con el uso de nuevas tecnologías y propuestas de socialización del conocimiento y de la información.

“Este año estamos decididos a invertir ocho millones de pesos, además de los dos millones que se destinaron en 2016, lo que demuestra que para la institución este espacio es muy importante, sobre todo en el centenario de la proclamación de la Constitución de 1917”.

A la reapertura de los espacios asistieron José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del INAH; Lorenza del Río, directora del Museo Casa de Carranza; José María Hernández, director general de Servicios de Documentación, Información y Análisis de la Cámara de Diputados, y familiares de los constituyentes.

El director general del INAH añadió que las nuevas salas incorporan la producción académica más reciente sobre la biografía de Venustiano Carranza: su vida civil, su participación en la Revolución Mexicana, su sagacidad política e incluso algunos aspectos poco conocidos de su vida privada.

“La renovación de éste y del conjunto de museos del Instituto Nacional de Antropología e Historia, además de actualizar los contenidos y lenguajes museográficos, busca atender las demandas, expectativas y patrones de visita para ofrecer espacios de diálogo, intercambio, reflexión y producción colectiva, a la luz de las necesidades del México contemporáneo”.

El arquitecto José Enrique Ortiz Lanz expuso que “hoy el Museo Casa Carranza inicia una nueva etapa como un museo de punta, del siglo XXI, reto que se llevará a cabo durante 2017; comenzamos con estas nuevas salas en las que se aprecia al político y al hombre”.

Durante el presente año, dijo, se recuperarán las salas del museo de sitio, dotándoles de múltiples lecturas y se trabajará para que tenga una accesibilidad total. “De acuerdo con otro de los grandes logros de Carranza: la Constitución, en la que se ha establecido la inclusión como una obligación del Estado, este recinto será el primero del país con accesibilidad motriz, visual, auditiva e intelectual. El Museo Casa de Carranza, a 100 años de la Carta Magna, pretende mostrar su nueva cara igualitaria, respetuosa e incluyente”.

La reestructuración inició hace varios años; en la primera etapa se restauraron techos, pisos, el auditorio y se renovó la pintura. Ahora, en el marco del centenario de la promulgación de la Carta Magna se renovaron tres espacios. En 11 salas se presentan muebles y objetos personales que rodearon al Varón de Cuatro Ciénegas. Sin embargo, hacía falta abordar una faceta más íntima que permitiera valorar al personaje y el legado que dejó.

Resultado de un trabajo curatorial conjunto entre la Coordinación Nacional de Museos y Exposiciones del INAH y el Museo Casa de Carranza, las nuevas salas profundizan en la intimidad del prócer revolucionario. La primera, titulada Carranza, el hombre, está dividida en dos secciones: presenta los orígenes familiares en Cuatro Ciénegas, Coahuila, y su participación como funcionario público durante el porfiriato.

Carranza fue presidente municipal de su tierra natal, diputado local, senador y durante la presidencia de Francisco I. Madero, gobernador de Coahuila. La sección exhibe fotografías alusivas a la vida cotidiana del revolucionario, objetos personales, indumentaria que usaba en ocasiones especiales como presidente de la República y en su vida diaria como funcionario.

La segunda sala, Carranza revolucionario, también se presenta en dos partes: la primera aborda de su papel como aliado de Madero durante la Revolución de 1910, y cómo más adelante, con el asesinato de éste en 1913, se ve precisado a levantarse en armas contra Victoriano Huerta, dando inicio al movimiento constitucionalista.

La siguiente sección tiene como eje el conflicto posterior a su triunfo frente a Huerta, ahora con Emiliano Zapata y Francisco Villa en la Convención de Aguascalientes, y cómo se ve forzado a ir a Veracruz a establecer su gobierno. En este apartado se exhiben uniformes de Carranza, condecoraciones y el papel moneda usado por las distintas facciones revolucionarias.

La tercera sala es Carranza, el reformador, donde se exhibe un facsimilar de la Constitución de 1917, se habla de los diputados constituyentes que participaron en la elaboración de la Carta Magna, los decretos de Carranza anteriores a la Constitución y que sirvieron como base para elaborar la del 17; el recorrido concluye con su muerte y la explicación de por qué se desata la rebelión de Agua Prieta y cómo, tratando Carranza de llegar a Veracruz por segunda ocasión para nuevamente establecer ahí su gobierno, es asesinado.

Entre las reliquias históricas que se resguardan en las vitrinas de estos espacios, está la camiseta que llevaba puesta Carranza la noche que murió, dos bandas presidenciales: una de ellas portada el día de su toma de posesión, sus sombreros de copa, bombín y una boina, el bastón de carey que usaba para eventos de gala, sus gafas, la pluma con que se firmó la Constitución de 1917 y las balas con las que fueron asesinados José María Pino Suarez y Francisco I. Madero.

Son alrededor de 50 piezas históricas con las que se da cuenta de este periodo de la Revolución Mexicana que culminó con la promulgación de la Constitución que aún rige al país.