Certámenes como el Premio Antonio García Cubas animan y alientan a continuar con la tarea de investigar, conservar y divulgar el rico patrimonio cultural de todos los mexicanos, así como para remontar los tiempos difíciles determinados a veces por los imponderables de la naturaleza, como los sismos de los pasado 7 y 19 de septiembre, manifestó Diego Prieto Hernández, director general del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

En la entrega del galardón a las obras literarias ganadoras, efectuada en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, el titular del INAH destacó que, pese a las afectaciones sufridas en el país debido a la fuerza de la naturaleza, la vida continúa y también la necesidad de producir, difundir, socializar los conocimientos, así como la de premiar la noble tarea de hacer libros.

Prieto Hernández recordó que éste nace en el marco de la celebración del décimo aniversario de la Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), en 1998, con la finalidad de reconocer a las editoriales e instituciones que publican obras con temáticas de competencia del INAH: antropología, historia y el patrimonio cultural.

El antropólogo afirmó que este concurso, desde su nacimiento, se pensó como una vía para incentivar y promover la edición de calidad sobre los temas citados, destinada a los más diversos públicos, tanto especializado como al lector en general interesado en la cultura y el patrimonio cultural de México.

Por su parte, Mariana Núñez Bespalova, directora general de Publicaciones de la Secretaría de Cultura, quien fungió como presidenta del jurado calificador y a nombre de éste, agradeció a todos los ganadores por su labor, y les brindó una felicitación amplia, no solo por el premio, sino también por el gran profesionalismo que demuestran en sus trabajos.

Aseguró que este tipo de galardón visualiza la labor que, a veces, sólo queda inscrita en las paredes de un taller y en el orgullo de un editor al ver su libro, sin embargo, también recuerda el profundo respeto que se le debe a la transmisión del conocimiento, y en ello está la memoria colectiva y nuestra propia sobrevivencia.

Posteriormente se procedió a la entrega de los premios del certamen que contó con la participación de 64 títulos de 41 sellos editoriales de diversas instituciones públicas, académicas y privadas.

En esta edición del único premio que estimula la labor editorial en los ámbitos de la antropología y de la historia, el jurado determinó conceder los siguientes galardones:

En la categoría Obra Científica, el premio corresponde a Antropología de lo nefasto en comunidades indígenas, de Daniéle Dehouve, editada por El Colegio de San Luis. Recibió el galardón Jorge Herrera Patiño, jefe de la Unidad de Publicaciones de la citada institución.

Las menciones honoríficas fueron para Fuentes históricas de la Constitución de 1917, de César Camacho (coordinador general), editado por el sello Miguel Ángel Porrúa, cuyo director, Miguel Ángel Porrúa, acompañado por Sadot Sánchez Carreño, director del Centro de Estudios de Derecho e Investigaciones Parlamentarias de la Cámara de Diputados de la LXIII Legislatura, recibieron el reconocimiento.

También se reconoció a Fronteras simbólico-culturales, étnicas e internacionales. Los efectos en la vida de las gentes y sus sociedades, de Guillermo Alonso Meneses (coordinador), publicado por El Colegio de la Frontera Norte, y El ir y venir de los norteños. Historia de la migración mexicana a Estados Unidos (siglos XIX-XXI), coordinado por Fernando Saúl Alanís Enciso y Rafael Alarcón Acosta, coedición entre los colegios de la Frontera Norte, de San Luis y de Michoacán.

En lo que respecta al ámbito de Divulgación, el galardón le corresponde a Historias desconocidas de La Revolución Mexicana en El Paso y Ciudad Juárez, de David Dorado Romo, publicado por Ediciones Era, premio recibido por el director general del sello, Marcelo Uribe.

Las menciones fueron para Historias que brotan de las rocas. Experiencias sobre el pedregal de San Ángel y su reserva ecológica, compilación realizada por Luis Zambrano y Zenón Cano-Santana, edición de la UNAM y la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad; y para Albores de la Conquista, de Diana Magaloni Kerpel, publicada por Artes de México y del Mundo.

La declaración de los derechos de las mamás y la declaración de los derechos de los papás, de Elisabeth Brami y Estelle Bilon-Spagnol, fue la Obra Infantil galardonada, se trata de una publicación de Ediciones Tecolote y la Secretaría de Cultura; recibió el premio Cristina Álvarez de la citada editora. El libro Xa manixna tsiya /El ratón aristotélico, de Vicente Grande Espinoza, editado por el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, tuvo una mención.

En la categoría Libro de Arte, la máxima distinción se la llevó el volumen In the field of north. En los campos del norte, de David Bacon, publicación de El Colegio de la Frontera Norte y la University of California Press. Erika Moreno Páez, coordinadora de Publicaciones de la institución educativa mexicana, subió al estrado por el reconocimiento.

El volumen México Grande. Alexander Von Humboldt, que cuenta con una introducción escrita por Jaime Labastida, es una publicación del Fondo Editorial del Estado de México que obtuvo una mención.

En el rubro al Mejor Catálogo, el premio fue para A los artistas del mundo…/ To the artists of the world…, edición de Ekaterina Álvarez para el Museo de la Solidaridad Salvador Allende (MSSA), México / Chile 1971-1977, publicada por el Museo Universitario de Arte Contemporáneo de la UNAM y el MSSA. La editorial y Luis Vargas Santiago recibieron el premio.

Y en la categoría de Edición Facsimilar, la obra premiada fue Gabinetto armónico de Fillippo Bonanni, de Marcello Piras y Gustavo Enrique Mauleón Rodríguez, de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). El texto Códice Sierra Texupan, de Cecilia Rossell Gutiérrez e Hilda Aguirre Beltrán, publicada por la misma institución educativa, recibió mención. Recogió el galardón Mercedes Salomón, directora de la Biblioteca José María Lafragua.

Se declararon desiertas las categorías Novela Histórica, Obra Juvenil y Texto Escolar.

El galardón consiste en un diploma para el autor y una réplica de una figurilla teotihuacana hecha en cerámica, así como la adquisición de obras de la casa editorial ganadora por un valor de 50 mil pesos, las cuales enriquecerán los acervos de la red de bibliotecas del INAH. A los reconocidos con una mención honorifica se les entregó un diploma y una reproducción de una copa colibrí de la cultura mixteca.

En esta edición, el jurado estuvo integrado por destacados escritores, editores y especialistas, como Salvador Rueda Smithers, Antonio Saborit, Baltazar Brito Guadarrama, Gerardo Villadelángel, Gerado Kloss y Antonio Reina.

El galardón que el instituto entrega anualmente al mejor libro y labor editorial, evoca al destacado escritor y geógrafo Antonio García Cubas (1832-1912), quien con sus obras trató de unir en el siglo XIX la historia, la población y el territorio nacional.

En el acto también estuvieron Carlos Anaya Rosique, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), y Adriana Konzevik, coordinadora nacional de Difusión del INAH.