La directora general de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Irina Bokova, condenó este viernes el asesinato de Arkan Sharifi, perpetrado el 30 de octubre en Daquq, una ciudad en la gobernación de Kirkuk en Iraq, y el de Qays al-Qadi, ocurrido el 29 de octubre en Ghouta Oriental, cerca de la capital siria de Damasco.

El iraquí Arkan Sharifi trabajaba como camarógrafo para la cadena de televisión de Kurdistán. El 30 de octubre en la mañana, hombres armados entraron en su casa y lo mataron. Bokova urgió a las autoridades de Iraq a investigar el crimen y a tomar todos los pasos legales disponibles para acabar con la violencia en contra de los medios de comunicación.

El sirio Qays al-Qadi, quien era el corresponsal jefe de Al-Jisr, una cadena de televisión basada en Turquía, murió durante un ataque cuando se encontraba en Ghouta Oriental. “Recuerdo a las partes [del conflicto en Siria] su obligación de garantizar la seguridad de los periodistas en situaciones de conflicto”, dijo Irina Bokova en un comunicado.

Este jueves, en la celebración del Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, la UNESCO lanzó una campaña mundial para que se deje de atacar a los medios indiscriminadamente y se lleve a la justicia a quienes atenten contra su vida. Según datos de la organización, al menos 102 periodistas fueron asesinados durante 2016.

En 1997, la Conferencia General de la UNESCO aprobó la resolución 29 en la que condena la violencia contra los periodistas. La UNESCO dedica una página web a los periodistas asesinados en el mundo.