* La Compañía ASYC/El Teatro de Movimiento Primer Sueño intervino el espacio público y demostró que el arte es para todos

Desde el arte de la danza, la compañía ASYC/El Teatro de Movimiento Primer Sueño, dirigida por Alicia Sánchez, intervino este sábado la estación Chabacano. La mirada atónita de decenas de usuarios muy pronto rodeó el escenario natural, donde se posaron los cuerpos estilizados de los artistas.

La Creadora Escénica Gisel Vergara Herrera, quien tiene a su cargo la cartera de Gestión y Relaciones Públicas de esa Asociación Civil, apenas pudo dar crédito al resultado de esa experiencia artística: Exitosa irrupción en el espacio cotidiano de usuarios que van y vienen por andenes y pasillos, suben y bajan por escaleras, y entran y salen de la estación.

Entre prisas, empujones y vendedores ambulantes que ofrecen todo tipo de mercancía, el Metro dio cabida a los bailarines y las bailarinas de danza contemporánea. Y no sólo eso, también su escenografía que si bien minimalista, fue completa y suficiente.

Para ella, quedó demostrado que el arte puede suceder en todas partes, por inverosímiles que parezcan los escenarios propuestos. Salir a la calle, y en este caso al metro de la capital del país, fue un reto que la compañía supo resolver airosamente. La formalidad de ciertos teatros y recintos culturales, contrastó con el relajamiento en esa estación.

Durante una entrevista con Notimex, Vergara Herrera apuntó que esta presentación se inscribió en el festival Subterráneo Escénico, que forma parte del programa “Festivales de México Ciudad que Baila” de las autoridades culturales locales.

“Resonancias. Algo que no se ha agotado” es una de las cuatro coreografías que ASYC/ El Teatro de Movimiento Primero Sueño interpretó, y en la que la entrevistada tomó parte. El público, compuesto en su mayoría por jóvenes sentados en el piso, atraparon las piezas escénicas, en foto o video con sus teléfonos inteligentes.

Adultos y adultos mayores soportaron prácticamente una hora de pie. Hombres y mujeres robaron tiempo a su prisa para admirar lo que otros nada más ven en recintos como el Palacio de Bellas Artes o los espacios teatrales del Centro Cultural del Bosque (CCB) y el Centro Nacional de las Artes (Cenart) pagando boleto; hoy aquí, la función fue gratis.

“El público que va a recintos es gente que se acerca al arte por primera vez que ya tiene una cercanía o lo busca para descubrir su encanto, se desplaza para observar y contemplar alguna manifestación artística y además, paga por esa experiencia; aquí, en este espacio público, disfruta lo que ve y lo aprovecha porque le gusta, no porque haya pagado”, dijo.

El obrero, el oficinista que hoy trabajó medio día, la ama de casa que acudió este sábado al centro para realizar compras, el vendedor de helados, los y las policías que tienen a su cargo la seguridad al interior del Metro, fueron el termómetro que midió la aceptación del espectáculo. Si se quedaron a ver toda la función es porque les gustó, eso es innegable.

“Este público se podría retirar para seguir con sus actividades cotidianas. No tienen que esperar a que termine la función o que la obra tenga un intermedio para abandonar el espectáculo. En este caso, el público es sincero y nunca miente, le guste o no lo que observa, lo manifiesta con su permanencia o su retiro”, explicó.

Sin imaginarlo, las personas “conectaron no solamente con las coreografías que se presentaron, sino con la danza y el arte mismo. Eso es interesante y muy especial para nosotros”, reconoció Gisel Vergara.

De esa experiencia se desprende que el arte está en la vida de todos los seres humanos. La compañía no trabaja únicamente para recintos cerrados, selectos o donde asiste sólo un determinado tipo de público, acaso económicamente acomodado o de cierto nivel social y educativo. “Trabajamos mucho y con ganas por y para las personas que habitan nuestra vida cotidiana, quienes en el día a día tejen y restablecen la sociedad mexicana”, dijo.

“Como el resto de las Bellas Artes, la danza es parte inherente a nuestra naturaleza. El ser humano nace con danza, desde que nacemos nos movemos. La danza no es totalmente académica, es cuerpo y todos tenemos uno. Giramos, corremos y saltamos en nuestra cotidianeidad y la danza simplemente conjunta la corporalidad en un escenario”, concluyó.

Por Juan Carlos Castellanos C.

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