Carlos Fuentes regresa a la narrativa breve con ocho relatos. En su nuevo libro, el autor explora el encierro en el que viven muchos seres humanos. Ese es el eje de las historias que forman el libro Carolina Grau, y en cada una de las narraciones la libertad es una presencia constante que el escritor define como un gran desafío.

“La libertad se gana, se conserva, se conquista; se lucha por la libertad. Dejados a nuestras fuerzas, seríamos todos esclavizados, sujetos a tiranos y a dictaduras, eso es lo que pasa cuando un pueblo se duerme, entonces aparecen los tiranos que ocupan los vacíos del poder; la ciudadanía tiene que ocupar los espacios de poder que le corresponden frente a las funciones del Estado, al que le encomendamos funciones pero no la totalidad de la vida”, afirma el narrador.

Las historias que son una suerte, dicho por él mismo, de género intermedio entre novela, relato y cuento, parten del encierro para reflexionar sobre la libertad. Y aun cuando lo hace desde la ficción, la metáfora principal del libro publicado por Alfaguara, es la libertad.

El intelectual mexicano dijo en entrevista con EL UNIVERSAL que él tenía la idea de escribir sobre un mundo encerrado porque finalmente la idea del encierro nos acompaña siempre. “Estamos encerrados en nuestro propio cuerpo al fin y al cabo, estamos encerrados en nuestra condición, en nuestra ciudad, en nuestra política, en nuestra nación; estamos encerrados en el mundo”.
Fuentes reconoce que en Carolina Grau, esa mujer que está en todas partes, que es monstruo y héroe, protagonista y mención sutil, está aplicado de una manera muy subrayada el encierro de los personajes, y es en ese universo, donde aparece, a veces fugazmente y en otras de manera permanente, ese personaje llamado Carolina Grau, que representa la libertad y el movimiento.

“Carolina Grau a veces es un personaje incidental nada más, que pasa por una calle italiana, a veces es un personaje central, a veces tiene un hijo dorado, ella tiene muchas funciones pero en todo momento, la salida del encierro se llama Carolina Grau”, dice el escritor.

Un término medio

Convencido de que “hay que ocupar espacios de la libertad constantemente”, Carlos Fuentes comenta que el justo medio de la libertad es la democracia, con sus variantes y sus peligros, pero es la posibilidad de que haya una zona, lo más amplia posible, de iniciativa individual. Esa posibilidad que es “pensar por uno mismo, de actuar y amar por uno mismo sin que se lo indiquen desde arriba, manteniendo las estructuras indispensables del Estado”.

Ya sea a través de la historia donde explora el encierro y los sueños de libertad de Edmundo Dantés y el Abate Faría y juega con una versión distinta de El conde de Montecristo o mediante la deserción de un conquistador español que se deja seducir por una indígena, Carlos Fuentes abunda en la metáfora de la libertad.

“Tener toda la libertad se llama anarquía, lo opuesto se llama esclavitud. El término medio es donde queremos estar, no queremos estar bajo una dictadura, tampoco queremos estar bajo una anarquía total, queremos un Estado responsable, responsivo, democrático, electo, que responda a las necesidades de la ciudadanía y no que las entorpezca o las frustre”, asegura el narrador.

A partir de sus ocho historias, Carlos Fuentes se permite señalar que lo principal de un país es su ciudadanía.
“Nosotros, los hombres y mujeres vivos, queremos hacer libertad para hacer nuestras cosas, para aspirar; el Estado es un custodio, es el que implementa las leyes, las comulga, pero no es el protagonista de la vida de ninguna manera”, dice el intelectual mexicano.

Carlos Fuentes también habla en sus relatos de la identidad. “No sabemos quiénes somos, si supiéramos quiénes somos seríamos Dios y ni Dios sabe quién es; creo que estamos vivos porque no sabemos quiénes somos, estamos constantemente indagando acerca de nosotros mismos”.

Algunas de las historias son “El prisionero del Castillo de If”, “Olmeca”, “Brillante”, “Salamandra” y “El dueño de la casa”, escritas en casi dos años, al tiempo que trabaja en otros textos.

Agencia El Universal