Dejan de dañar pulmones; ahora contaminan oídos

Ciudad de México.- La prohibición de fumar en bares y restaurantes ha generado un nuevo fenómeno en los espacios de la ciudad; terrazas y banquetas son focos de ruido, así lo informó la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT).

La subprocuradora de Protección Ambiental de la dependencia, Mónica Vietnika Alegre González, manifestó la problemática; la funcionaria encabezada una serie de estudios en las zonas más ruidosas de la capital.

Las fuentes de emisiones sonoras, que antes eran en su mayoría el ambulantaje o el rodamiento de los automóviles; son alcanzadas en la ciudad por el bullicio que proviene, en gran parte de los casos, de los fumadores que toman la banqueta mientras consumen cigarrillos.

Alegre González recordó que los niveles de esta clase de contaminación acústica crecieron a partir de las reformas a Ley de Protección a la Salud de los No Fumadores del Distrito Federal, que prohíbe el consumo de tabaco en lugares cerrados.

“Se creó una necesidad para instalar áreas donde los fumadores puedan tener un espacio, como terrazas o sitios abiertos. […] Hacen una invasión de la vía pública, comienzan a platicar ahí y se crea el bullicio”, detalló.

Coyoacán, zona roja por bullicio

Una de las áreas más afectadas por el ruido de los comensales es el centro de Coyoacán, al sur de la capital, donde el ruido que generan las conversaciones o la fiestas se ha convertido en un factor contaminante nocturno.

Después de analizar 18 sitios en horario nocturno durante el 2011, la PAOT detectó que los niveles de ruido en esta zona de Coyoacán superan los 66.2 decibeles (dBA).

Otros casos son los de la Condesa y el centro de Tlalpan, donde los cálculos se llevaron a cabo en 47 y 10 lugares, respectivamente. Los resultados mostraron que el promedio de decibeles era de 64.8. y 70.26 dBA, pese a que los niveles máximos de emisiones sonoras permitidas en la capital son hasta los 62 dBA, de las 20:00 a las 06:00 horas, como lo establece la norma NADF-005-AMBT-2006.

El daño más común que puede ocasionar el ruido después de los 50 dBA es la pérdida de audición, hipertensión, problemas gastrointestinales, insomnio crónico hasta afectaciones al sistema nervioso, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La subprocuradora de Protección Ambiental destacó que una forma de mitigar esta clase de contaminación es la creación de áreas controladas por parte de los establecimientos, que integren, por ejemplo, la colocación de doble vidrio en sus ventanas para prevenir que el ruido salga al exterior.

“Nos falta mucho trabajo constante para solventar esta situación. Sí se puede, sólo hay que ir acondicionando los sitios”, mencionó.

Agencia El Universal