• Aquí, ningún periódico viviría de sus lectores
• Vacaciones, Mayan Palace, radioactividad, Cargill
Cada vez que quiebra un diario, algo se muere dentro de mí. Siento que millones de hormigas recorren las palmas de mis manos y una especie de impotencia me da martillazos en las sienes.
En estos días de semana santa, el diario británico The Independent publicó su última edición en papel para continuar su vida (¿será su agonía?) por medio de su plataforma digital. Según los despachos de prensa de Londres, vendía unos 40 mil ejemplares y era el diario nacional menos leído del país. Es el primer diario británico que cancela su edición impresa por razones económicas.
En Estados Unidos, la mortandad de periódicos es de tal magnitud que hasta hay una página de internet dedicada al cementerio de periódicos (NewspaperDeathWatch), mientras que en Wikipedia se registran unos 300 diarios que han quebrado en años recientes. Nada más en Nueva York van 42 y en California 27. Incluso algunos como la revista Newsweek que tenían presencia mundial han cancelado su edición impresa.
En España, también hay más de 100 periódicos que han cerrado sus puertas o han dejado de imprimirse para dar paso únicamente a su edición digital. Entre ellos algunos icónicos como La Gaceta (de derecha), Público (de izquierda) o la Voz de Asturias que estaba a punto de cumplir 100 años.
En Francia también han adoptado medidas radicales varios periódicos como La Tribune, París Presse, París Jour, Paris soir, France soir.
Casi en todos los casos, la razón del cierre de periódicos en su edición impresa es la misma: falta de lectores. En uno de los editoriales finales de una edición impresa se decía: “los que mueren no son los periódicos, son los lectores”.
El ámbito nacional
En México, la mortandad de medios impresos nacionales ha tenido otras causas:
-En septiembre de 1998 cerró sus puertas “El Nacional” por una decisión política del último gobierno priista antes de la llegada del Partido Acción Nacional.
-El primero de enero de 2003, dejó de publicarse “Novedades”. En su despedida se aludía a “imperativos económicos derivados de la situación que ha vivido y vive el país nos imponen la decisión de dar por concluidas ambas publicaciones Novedades y The News, con 65 y 53 años de vida respectivamente)”. Sin embargo, la decisión fue por motivos personales y familiares de Rómulo O Farrill Jr.
-En 2004 la familia Alarcón vendió El Heraldo de México a José Gutiérrez Vivo, quien le cambio el nombre a Monitor y finalmente lo cerró en 2009, tras un fracaso financiero.
-Diarios que en su momento tuvieron una fuerte importancia periodística como UnoMásUno y el Día, se encuentran en agonía desde hace varios años y circulan sólo como fantasmas o sombras deformadas de lo que algún día fueron.
Personalmente, tuve relación laboral con cuatro de estos cinco diarios mencionados (El Heraldo de México, UnomásUno, El Nacional, Novedades) y guardo recuerdos entrañables de cada uno de ellos. En cada caso, creo, estuve en sus mejores momentos periodísticos.
Desde luego que en nuestro país, la situación es muy diferente a la que sucede en Estados Unidos o Europa, en donde los lectores son los que marcan la pauta para la mortandad de periódicos, pues desde siempre (por lo menos en la historia contemporánea) los diarios han sobrevivido gracias a la publicidad y no a los lectores.
De hecho los ingresos por venta diaria de los periódicos son tan insignificantes que ni siquiera sirven para pagar los gastos del papel en el que se imprimen. Así que, si se compara el entorno con el de otros países, los medios impresos habrían cerrado sus puertas hace muchos años o ni siquiera las habrían abierto.
La publicidad y sus trampas
En su novela “El accionista mayoritario”, Petros Márkaris, quizá el mayor escritor griego conocido en la actualidad, relata cómo el protagonista, el comisario Kostas Jaritos, tiene que resolver el caso de un asesino serial que comienza a atacar, en un principio, a homosexuales.
Posteriormente narra cómo no se trata de una serie de asesinatos de tipo sexual ni pasional, sino que el perpetrador de las muertes realiza los homicidios como una especie de terrorismo para que los medios de comunicación dejen de transmitir publicidad.
Según el asesino, la publicidad es “el accionista mayoritario” de los medios de comunicación al dictar las pautas para los contenidos. Incluso, narra la forma en que tratan de ocultarse los comunicados del homicida porque eliminar la publicidad de la vida diaria crearía un caos económico.
Claro, cuando sale a la luz el contenido de las peticiones del asesino, las agencias de publicidad y los medios entran en franca crisis, con sus consecuencias sociales como los despidos de personal, sobre todo de los periodistas con mayores sueldos.
La imagen hace pensar en nuestro país –por cierto que Petros Márkaris, coincide con una afirmación que he hecho desde hace varios años en el sentido de que los medios no son el cuarto poder sino el primero- y en la forma en que se manejan los medios nacionales ¿realmente la publicidad es apolítica o, por el contrario, actúa de manera totalmente política?
La crisis en los periódicos
Puedo asegurar que, sin excepción (quizá exista algún caso raro en el país), los medios impresos mexicanos están en franca crisis. Ya en muchos casos se ha tenido que recurrir a despidos de personal y en otros se han reducido salarios, prestaciones y gastos para tratar de sobrevivir.
Esta crisis no se debe, como en Estados Unidos o Europa, a la falta de lectores, sino a la caída de ingresos publicitarios. En este sentido existen dos vertientes: Una, que señala que las empresas anunciantes (incluido el sector público a través del gran anunciante o accionista mayoritario –en el sentido de Márkaris- que es el gobierno federal) sufren una fuerte crisis financiera y lo primero que recortan son los gastos en comunicación.
La otra, más grave, es que la publicidad se dirige solamente a medios afines políticamente a los anunciantes. Esta pareciera ser una realidad que se demuestra al ver las estadísticas en las cuales se indica que del pastel publicitario el 90 por ciento está destinado a la radio y la televisión, mientras que el 10 por ciento restante se distribuye entre medios impresos, internet, anuncios espectaculares y publicidad, directa, entre otras.
Este esquema, mediante el cual se privilegia a los medios que “se portan bien” no es nuevo y prácticamente ha existido durante los más recientes 80 años. Se suponía que con la alternancia en el poder y la llamada “modernidad democrática” se modificaría para dar cabida a nuevas formas de relación entre medios, gobierno e iniciativa privada.
Lamentablemente no ha sido así. Tanto el gobierno federal, como los anunciantes privados, quieren ser realmente EL accionista mayoritario de los medios de comunicación para que no se difunda nada que pudiera afectar el “Status quo”.
Hace unos años, un funcionario de una empresa automotriz me decía: nadie compra un auto por un anuncio de televisión. Otro, al hablar sobre la podredumbre en materia de información y de contenidos televisivos, me señalaba “el pescado se pudre por la cabeza”.
Sí, en México existe un “accionista mayoritario” de los medios que puede ser capaz de cualquier cosa y en este sentido valen la pena varias preguntas: ¿Realmente los publicistas tienen poder o están sometidos a los medios como la televisión y la radio privadas? ¿Realmente los publicistas crean sus pautas para vender más o simplemente las hacen para beneficiar a quienes son afines? Así las cosas, la publicidad en México, puede ser la responsable de futura muerte de periódicos mexicanos y del desempleo de cientos de periodistas.
Dice el filósofo del metro: la muerte de un diario no deja herederos… ni aplausos.
Tianguis
Pesar de todo el despliegue informativo sobre este periodo vacacional de semana santa, la realidad, por lo menos de acuerdo con las estadísticas nacionales es que durante esta temporada no son tantos los mexicanos que viajan. Según la Secretaría de Turismo, la semana santa es el tercer ciclo en donde viajan más connacionales, después de verano y diciembre. Esto lo confirman las estadísticas estatales. Por ejemplo, según los datos de Datatur, de Sectur y de los gobiernos estatales, en Guerrero, esta temporada el número de viajeros a las playas no supera los 500 mil y a Morelos no son más de 150 mil. Por cierto que Guerrero está muy lejos de llegar a 2009, cuando llegó hasta a 7.5 millones de turistas (nacionales y extranjeros) en el año, mientras que en años posteriores no ha llegado a seis millones. Seguramente en 2016, luego de los más de 30 ajusticiamientos, no alcanzará los seis millones… A Daniel Chávez Moran, presidente de Grupo Vidanta, propietario de los hoteles Mayan Palace y uno de los empresarios más reconocidos por el gobierno de Enrique Peña Nieto, la situación comienza a ponérsele difícil por todas las anomalías que han comenzado a trascender en el caso la frontera entre Nayarit y Jalisco, en donde realiza obras desde su hotel en Nuevo Vallarta hasta Boca de Tomates. Parece que hay problemas con la concesión, con los habitantes, con los palaperos y con una docena de organismos ambientalistas que ya han sacado a la luz pública varios casos de degradación ambiental. Incluso un grupo ambientalista señaló textualmente “Mayan Palace se comporta peor que una empresa de minería canadiense o china, pues causa destrucción ambiental irreparable y rompimiento del tejido social en la comunidad de Jarretaderas”… Hablando de contaminación, la presidenta de la Comisión Especial del Cambio Climático en el Senado de la República, Silvia Garza Galván, denunció públicamente que en La Cantera en San José Iturbide, Guanajuato, se han encontrado pozos contaminados y han generado la muerte de tres niñas y dos adultos por leucemia linfoblástica aguda, provocado por consumir agua con alto nivel de contaminantes. Añadió que en Guanajuato, hay pozos contaminados con agua radioactiva y afirmó que aguas subterráneas de Querétaro, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Sinaloa también presentan concentración de arsénico y fluoruro. Por eso, dijo que es urgente que la Comisión Nacional del Agua tome cartas en el asunto… Este martes, Marcelo Martins, presidente de Cargill México, y Martin Kropff, director general del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), entregarán los premios a la primera edición del Premio a la Seguridad Alimentaria y la Sustentabilidad. Ahí estarán también Benjamín Grayeb Ruíz, presidente del Consejo Nacional Agropecuario, Javier Usabiaga Arroyo, ex titular de Sagarpa y ahora secretario de Desarrollo Agroalimentario y Rural del Gobierno del Estado de Guanajuato. Este premio se creó para reconocer y apoyar a los productores, investigadores y líderes de opinión que trabajan para enfrentar y dar respuesta a los desafíos que encarna la seguridad alimentaria en el país.
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