Si se busca incrementar la inversión pública y privada en el actual sexenio sería necesario tener una nueva reforma fiscal, de esta forma se podrían financiar los programas de inversión que tiene el nuevo gobierno y apuntar a finalizar el sexenio con un crecimiento de cuatro por ciento, coincidieron expertos.

“(Se necesita la reforma fiscal) sobre todo para poder financiar los programas de inversión que sí se requieren...es claro que requerimos poner fibra óptica, ferrocarriles, carreteras, puentes, puertos, aeropuertos, y es la única manera en la que podemos lograr que la inversión pública crezca dos o tres puntos más y que pase de los niveles ridículos que tenía la administración anterior de 3 por ciento del PIB, a un 6 por ciento del PIB”, dijo Luis Foncerrada, asesor económico de la American Chamber of Commerce, en entrevista.

De la misma forma, agregó el especialista, esto induciría al sector privado a también apostar inyecciones económicas, y esta inercia, posiblemente, podría llevar a que la inversión de los jugadores privados sea del 25 por ciento del PIB.

“Con el aumento de la inversión pública, el sector privado podría ser inducido y complementaría esa inversión para llegar a alrededor de 25, 26 por ciento del PIB y no el 20 que tenemos hoy, si logramos ese 25 por ciento del PIB, en un par de años podríamos estar creciendo al tres, tres y medio por ciento, y con muchas suerte, si mantenemos ese 25 por ciento del PIB con inversión, a lo mejor en el último año de la administración podemos llegar al famoso cuatro (por ciento)”, agregó Foncerrada.

Sunny Villa, directora de gasto público del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, coincidió en que la gran deuda que se tiene en el país es la inversión física y pese al espacio fiscal reducido en México, habrá que desarrollar la conversación de una reforma fiscal.

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