El derecho

Uno de los temas que quizá sean de mayor controversia para nuestra sociedad oaxaqueña es el “derecho”, abordaremos el tema no del punto de vista legal, sino del principio natural, básico del hacer y tener, es decir desde su origen natural.

Se define el Derecho como: Una facultad natural del hombre para hacer legítimamen¬te lo que conduce a los fines de su vida.

Esta definición nos precisa a conocer cuáles son los fines de la vida del hombre; de nuestra vida.

La naturaleza del hombre, al igual que la de todo organismo viviente posee una pro¬pensión inherente a resguardar y asegurar su propia existencia, de ahí se deriva el principio que los psicólogos denominan el instinto de auto conservación.

Otra de las cualidades de todo organis¬mo viviente es la de tener ínsita la tendencia imperativa de poner en acción inmediata sus fortalezas específicas, por consiguiente lograr el fin de la vida del hombre, esto como base fundamen¬tal para su existencia, y para ello requiere de sus facultades mismas que son regidas por las leyes de su na¬turaleza y al ocuparlas se obliga a desarrollarlas hasta ser lo que uno puede ser po¬tencialmente. En otras palabras “a superarse”.

La existencia del hombre y el uso pro¬ductivo de sus facultades específicas significan la misma cosa, de ahí se infiere que el hom¬bre no exista como hombre, mientras no comparta la esencia de sus cualidades hu¬manas con los demás miembros de su espe¬cie. Es decir, coadyuve al progreso de su comunidad.

Esta actitud básica para la existencia del hombre, se relaciona íntimamente con el concepto del Derecho, que el eminente filóso¬fo Francisco Gines, formula diciendo: «El De¬recho es el sistema de los actos o prestaciones con que ha de contribuir cada ser ra¬cional. En cuanto de él dependa a que su destino y el destino de todos, se efectúe en el mundo».

Este es el concepto más puro y brillante del Derecho.

Todo acto o prestación que es de interés para el Derecho lo es también para el fin racional y tienen el carácter de condicional para que lleguemos a lograr nuestra misión humana.

No es posible pensar que el Derecho sea un concepto rígido, inmutable y eterno, en el sentido de su aplicación práctica, debe cam¬biar y tiene que modificar su sentido, cuando las condiciones del vivir común se alteran, ocasionando un desequilibrio que alcance la desesperación y la angustia, a fin de que los hombres puedan convivir dentro de un ambiente de unidad y armonía.

El poeta Días Mirón expresó este principio en el pensamiento: «Nadie tiene derecho a lo superfluo, mientras exis¬ta alguien que carezca de lo estricto». Este pensamiento rompe la técnica legalista. Que pretende representar el Dere¬cho.

Pero ¡ojo! esto es lo que más daños nos ha causado, es la base de las ideas progresistas de Marx, Hegel, Kant y otros tantos que externaron sus pensamientos en función a lo esencial, a lo estrictamente básico del sentimiento del hombre; no estoy diciendo que están o que estuvieron equivocados, lo que trato de decir es que hemos cometido el error de la interpretación sobreponiendo interpretaciones convenientes según el caso que ocupe a cada capa social o núcleo poblacional, porque esencialmente a lo que se refiere este pensamiento es “Si para alcanzar la meta de mi vida, ne¬cesito de la cooperación de los demás, ad¬quiero una obligación para con ellos y si¬multáneamente, ellos adquieren un derecho para conmigo”. De aquí nace la corresponsabilidad de una sociedad como una fuerza que la une y proyecta hacia el progreso.

Todos los hombres, dijo un filósofo, ten¬drán que encontrarse forzosamente, cuando se movilicen por el camino de la moral y la justicia.

La pureza e integridad del Derecho y del Evangelio de la conducta se manifiesta en las siguientes líneas, inspiración de Don Francisco Giner:

«Cuántos seres racionales hay que tie¬nen derechos respecto de nosotros y en su virtud, estamos obligados a ejecutar libre¬mente los actos buenos que interesan el cum¬plimiento de sus fines legítimos; obligados jurídicamente estamos a cuidar al loco, a educar al niño y al culpable. De aquí nace el orden jurídico relativo al mutuo auxilio y asistencia reciproca que se deben los hombres y se lo deben, en la medida de su poder, de su riqueza, de su ciencia, de su virtud, de su educación. Todo esto constituye el derecho de asistencia recíproca, dentro del que caben tantas esferas cuantos son los fines de la vida: asistencia moral, científica, estética, religiosa.

En Oaxaca hemos olvidado rotundamente lo antes expuesto, hoy el derecho solo se ejerce para intereses personales y mezquinos, para el beneficio de unos cuantos quienes aducen que tienen derecho a protestar, a manifestarse y a marchar; a vender sus productos para ganase la vida, no importando donde lo hagan, pero se les olvida que si bien es su derecho legítimo y natural, éste termina cuando en el ejercicio de tal facultad dañan a otro o a otros grupos a quienes, con sus actos, alteran y fastidian su forma de ganarse la vida; es decir, se rompe el principio de ayuda mutua y equilibro, destruyen el derecho mismo; YA BASTA DE BLOQUEOS, MARCHAS Y MANIFESTACIONES.

El derecho de unos no puede convertirse en el viacrucis de muchos, no debemos olvidar que el derecho está anclado en las obligaciones; Oaxaqueños todos, si nos unimos en una conciencia colectiva de educación y superación y rescatamos los principios básicos que rigen a una sociedad, estaremos salvando a nuestro querido Oaxaca, y estaremos dejando un legado insoslayable a nuestros hijos; entendamos que depende de nosotros, de la sociedad en su conjunto, no de cambios de gobierno o alternancias ficticias en la mascarada del juego de la democracia, los gobiernos no cambian nada, los gobiernos son el reflejo de lo que como sociedad somos, no dejemos de hacer lo que nos corresponde y buscar que gobierno lo hace, ¡hagámoslo nosotros! Es nuestro DERECHO.

A todos los que se han profesionalizado en el fino arte de desquiciar nuestras vidas, nuestra hermosa ciudad de Oaxaca, patrimonio Histórico de la Humanidad, les digo “¿Y MI DERECHO QUE? ¿Y SUS OBLIGACIONES QUE?”