El prometer no empobrece

Oaxaca volvió a ser el centro de atención del país, y no necesariamente por logros, alcances o bondades.
Un enfrentamiento entre profesores de la Sección 22 y fuerzas policiales dio la vuelta al mundo, saturó las redes sociales, acaparó el tiempo de noticiarios de radio y televisión y ocupó las planas de los periódicos y revistas.
“Otra vez Oaxaca” dijeron varios.

Y es cierto, una vez más nuestro estado recuperó notoriedad.
Sin embargo, hay varios elementos que llaman a la reflexión después de ver lo ocurrido, las reacciones y el manejo de crisis del gobierno estatal.

Lo primero es que los medios de comunicación no le dieron el sesgo que le otorgaron desde 2006 a un enfrentamiento entre profesores.
Los que tenemos memoria recordamos la manera en que se satanizó al gobierno estatal y se ensalzó a los profesores y miembros de la APPO en los medios de comunicación.

Hoy no ocurrió así. La cobertura fue mesurada e intentó tener a todas las partes, en un ejercicio periodístico normal. Algo que no ocurrió antes.

Esta cobertura permitió varias cosas: la primera fue que se podía tener acceso a las versiones de todos los involucrados, incluido el gobierno estatal, prácticamente desaparecido de los medios en 2006; la segunda fue que las reacciones se dieron en el mismo tono.

Lo simpático del asunto ocurrió en los días posteriores.
Y es que el manejo de crisis no es, como dice un amigo, “ponerle ají a la subsiguiente”, o lo que es lo mismo, “enchílame la otra”.
Los traspiés vienen cuando se trata de justificar algo que no lo requiere o que es injustificable.
Y después, cuando se intenta buscar culpables.
Analicemos algunos argumentos: “La represión fue por parte de la Policía Federal, no de la estatal”. Además de que es falso, no exonera al gobierno estatal de responsabilidades, ya que la operación política no existió, y esa es responsabilidad de Gabino Cué y sus subalternos.
La golpiza inició porque los maestros llegaron hasta las barbas del palacio de gobierno, algo que no debió ocurrir o, por lo menos, a otra hora.

Y todo eso fue, sencillamente, falta de operación política.
Otro argumento: “fue un complot planeado por Ulises Ruiz”. Este es, sencillamente, increíble.
Si Ulises Ruiz y la Sección 22 son tan cuates, pues qué pesado se llevan, porque armaron un enorme desbarajuste en 2006.
Y ya en el intento de defender a Gabino Cué, se cayó en tonterías como la de culpar al gobierno federal del desaguisado.
Los perredistas fueron los que enfocaron sus baterías hacia Felipe Calderón y su Estado Mayor Presidencial a quienes culparon del enfrentamiento, la intolerancia, la falta de criterio.

Le dieron con todo al PAN.

Y es entonces cuando el ciudadano común se pregunta ¿no son aliados PAN y PRD?
Las alianzas entre estos partidos son, simplemente para ganar una elección, pero después, ya en el ejercicio de gobierno se topan con pared porque son ideologías opuestas.

Gabino Cué dice que busca el diálogo, y sus aliados acusan al PAN de represor. ¿Entonces?
Pero hay cosas más sencillas: Gabino Cué no necesita de defensa. El gobernador tiene al aparato estatal para resolver demandas, deshacer entuertos, cumplir compromisos.
La única defensa que tiene y tendrá es hacer un buen gobierno, cumplirle a quienes confiaron en él y a quienes no lo hicieron, responder a las expectativas, mejorar la situación estatal.

En resumen: trabajar.

Oaxaca no se merece, por ningún motivo, más violencia y arguendes. Lo que necesitamos es tener estabilidad.
Y hoy la hemos empezado a perder. Los secuestros de empresarios, el enfrentamiento con los profesores y hasta la vida privada de altísimos funcionarios públicos enturbian el panorama.
Oaxaca necesita, como decía el presidente Carlos Salinas, rumbo y mando.
Gabino Cué tiene la mesa puesta para defenderse y hacer bien las cosas. Nadie desea que le vaya mal al estado.
Lo único que debe haber en Oaxaca son vientos frescos y tiempos mejores.

*Director revista Hoja de Ruta