En breve celebraremos el 150 aniversario del triunfo de la Reforma en México

Este histórico suceso no solo nos dio las conocidas Leyes de Reforma, sino que puso a México en la palestra, como una de las naciones del mundo con mayor sentido y vida liberal; nos puso a la par de Francia, Holanda, Inglaterra etc. Además no solo proyecto a nuestro queridísimo Benemérito de las Américas, Benito Juárez García, como un gran estadista, sino que como nación vanguardista se encabezó mundialmente el triunfo de los liberales.

Para ser precisos, la fecha es el próximo 22 de diciembre, y solo algunos liberales se han tomado el compromiso de recordar y celebrar este histórico acontecimiento. Vaya mi reconocimiento a los que trabajan a cal y canto.

Fue el 22 de diciembre de 1860 cuando el ejército del Gobierno constitucional y patriótico del presidente Benito Juárez -comandado por el General Jesús Gonzales Ortega- derrota en San Miguel Calpulalpan, municipio de Jilotepec, Estado de México, al ejército del gobierno conservador del general Félix María Zuloaga comandado por el Gral. Miguel Miramón. Este triunfo construyó los cimientos de granito del estado moderno, del estado laico como lo externara Justo Sierra.

La Reforma es el choque de dos grandes corrientes, los conservadores que le apostaban al estado premoderno, con prácticas retrógradas y una mezcla entre política y religión con la clara tendencia a la manipulación de la conciencia del pueblo y la explotación en beneficio de unos cuantos. Y por otro lado, los reformistas o liberales quienes eran files defensores de un estado soberano y popular, nacionalista, con la clara separación de los asuntos civiles y religiosos.

Es verdaderamente lastimoso ver como hoy día el bien llamado ideario político de Juárez es solo utilizado como referencia o como texto integral de un bonito discurso populista y para muestra falta un botón
“Conciudadanos: sabéis ya mis intenciones y el programa de mi administración: una dedicación exclusiva al trabajo, un profundo acatamiento a la ley, una decisión irrevocable para defender la independencia y la libertad nacional; he aquí, en resumen, los objetos que absorberán todos mis afanes.
Oaxaqueños: al unir vuestros esfuerzos a los del gobierno para defender nuestra cara patria, os recomiendo que olvidéis todas vuestras pasadas querellas, que toleréis las opiniones de vuestros hermanos, que acatéis profundamente a todas las autoridades legítimamente constituidas, y que procuréis, a costa de cualquier sacrificio, estrechar los lazos de unión que deben reinar entre nosotros, hoy que la patria demanda los esfuerzos de todos sus hijos para rechazar el peligro común.
Observad esta conducta y salvaremos a la patria o moriremos con honor. Así lo espera de vuestro patriotismo, de vuestra cordura y de vuestro amor a la libertad, vuestro conciudadano y amigo”.
Oaxaca, octubre 29 de 1847.
BENITO JUÁREZ
¿Y la práctica del ideario qué? Pero cómo vamos a exigir su práctica cuando olvidamos el legado, tal vez el más grande de todos los del benemérito, que lo constituyen las leyes de Reforma, éstas famosas leyes que a nivel mundial nos dieron el calificativo de estado moderno, liberalista y progresista ante todo el orbe; estas leyes que establecen la clara e irremediable separación entre el estado y la iglesia; estas leyes que salvaguardan el laicismo como parte fundamental para el desarrollo democrático de un estado y sustento pleno e incondicionado de la libertad de las personas para tenar o no tener, o cambiar de creencia religiosa. Una educación pública o privada pero orientada por la ciencia, el conocimiento sobre la naturaleza, el hombre y el universo, con la exigencia de no mezclarse ni confundirse con dogmas, mitos o doctrinas religiosas.

El estado laico en nuestro tiempo se ha transformado en un compromiso histórico con la humanidad por lo que es de reclamo del mundo entero el no recordar este triunfo, es una aberración. Por ello, vaya de nuevo mi reconocimiento a los que trabajan con el mandil por mantenerse estoicos en sus recuerdos.

Sin embargo, hoy es noticia y festejamos que los oaxaqueños ya aprendieron a patinar en hielo, habrá que documentar este hecho histórico para celebrarlo dentro de 150 años, tal vez como el triunfo del pueblo por su derecho a patinar en hielo sobre los que sí lo han hecho, o sí pueden, no sé, en todo caso estamos escribiendo una nueva historia frívola y sin sentido pero, en fin historia.

¡VIVA LA REFORMA OAXAQUEÑOS, VIVA!