Una leyenda de la música y la cultura popular en México partió a los escenarios celestiales hace dos años, dejando un legado musical que transcenderá por generaciones enteras.

La mañana del domingo 28 de agosto del 2016, un infarto fulminante acabó con la vida de Alberto Aguilera Valadéz, mejor conocido como Juan Gabriel, en su casa de Santa Mónica, California, según reportaron en su momento medios nacionales e internacionales.

Su previlegiada voz se apagó para siempre, pero su música seguirá presente en la mente y en el corazón de millones de fanáticos que lo catapultaron a la fama y la idolatría. Tenía 66 años y su carrera estaba en la cúspide, viviendo un segundo aire.

El último concierto que dio fue la noche del viernes 23 de agosto, en California, como parte de su gira México es Todo.

Diversos eventos y homenajes se han celebrado en torno al nacido en Michoacán, pero arraigado en Ciudad Juárez desde la década de los setenta, como una demostración de cariño y admiración que siempre se tendrá por el autor de canciones como Amor eterno, Siempre en mi mente, Noah, Noah, entre cientos más de éxitos.

Aguilera Valadéz, quien con elegancia dejó aquella frase de “de lo que se ve no se juzga”, entorno a sus preferencias sexuales, también se convirtió en estandarte e icono del amor, así como de respeto y tolerancia hacia la comunidad LGBT en México y Latinoamérica.

Hoy, su pueblo lo recuerda con cariño y nostalgia, pues con él, se fue uno de los últimos ídolos musicales, a la altura de Pedro Infante o Javier Solís.