Hiroshima recordó ayer el 69 aniversario del bombardeo atómico de Estados Unidos en medio de la oposición a la decisión del gobierno japonés de ampliar la capacidad de defensa del país.
La conmemoración tuvo lugar pese a la fuerte lluvia, que no impidió al alcalde Kazumi Matsui hacer el señalamiento de que «tenemos que seguir como una nación de paz, tanto en palabra como en obra».
Luego de esta ceremonia, a la cual acudió el primer ministro Shinzo Abe, sobrevivientes de la bomba atómica le pidieron dar marcha atrás a la posibilidad de que las Fuerzas de Autodefensa de Japón ayuden a naciones aliadas si son atacadas.
Se considera que esa medida reinterpreta la Constitución japonesa y fue adoptada a pesar de que las encuestas mostraban amplia desaprobación, recordó un despacho de la agencia de noticias Kyodo.
Matsui, quien habló en un parque ubicado a pocos metros de donde cayó la bomba atómica lanzada por Estados Unidos, sostuvo que «nuestro gobierno debe aceptar el hecho de que hemos evitado la guerra gracias al noble pacifismo de la Constitución japonesa».
«La fuerza militar sólo da lugar a nuevos ciclos de odio. Para eliminar el mal, debemos trascender la nacionalidad, la raza, la religión y otras diferencias, y construir un mundo que permita el diálogo con miras al futuro», agregó.
Por su parte Abe se comprometió a «no escatimar esfuerzos en trabajar hacia la abolición total de las armas nucleares» cuando se celebre el 70 aniversario de los bombardeos, para que los horrores vistos en los ataques sobre Hiroshima y Nagasaki no se repitan.
«Como único país en la historia que ha experimentado el horror de la devastación nuclear, Japón tiene la responsabilidad de trabajar para un mundo libre de armas nucleares», subrayó.
El próximo sábado Nagasaki tendrá una ceremonia similar pues fue la segunda ciudad en recibir un ataque nuclear, tras los cuales Japón se rindió a las fuerzas aliadas, el 15 de agosto de 1945 y finalizó la Segunda Guerra Mundial.
Entre los asistentes a la ceremonia de este miércoles se contó la embajadora de Estados Unidos en Japón, Caroline Kennedy y representantes de otras potencias nucleares, así como de 64 países, y de Naciones Unidas.
INF./NOTIMEX
