El gobierno de Irán anticipó posibles acuerdos en los sectores de energía, minería y aviación con Estados Unidos, en el marco de la nueva ronda de negociaciones bilaterales para destrabar las tensiones en torno al programa nuclear iraní.
Las conversaciones, cuya segunda fase está prevista en Ginebra con la mediación de Omán, buscan avanzar hacia un entendimiento que combine compromisos nucleares con incentivos económicos concretos para ambas partes.
De acuerdo con el viceministro de Exteriores iraní, Hamid Ghanbari, un eventual acuerdo debe incluir beneficios económicos tangibles para garantizar su estabilidad y permanencia en el tiempo. En ese sentido, Teherán ha planteado la posibilidad de abrir oportunidades de inversión y cooperación en áreas estratégicas.
Entre los sectores mencionados destacan el energético —con potencial participación en proyectos petroleros y gasíferos—, el minero —mediante el desarrollo conjunto de recursos naturales— y el aeronáutico, que podría contemplar la adquisición de aviones civiles de fabricación estadounidense.
Irán también ha insistido en la necesidad de que cualquier pacto contemple la liberación efectiva de activos financieros bloqueados en el extranjero, como condición para restablecer la confianza mutua.
Aunque Washington ha mostrado disposición al diálogo, mantiene presión diplomática y estratégica en la región, en un escenario donde el éxito o fracaso de las conversaciones podría impactar no solo la estabilidad en Medio Oriente, sino también los mercados internacionales de energía y aviación.
Las negociaciones continúan en un contexto de cautela, pero con señales de apertura que podrían marcar un giro significativo en una relación bilateral marcada por décadas de tensiones.

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