Javier Corral ha abierto los mares del PAN

Por: César González Madruga

En una ocasión, durante una entrevista, una reportera abordó a Nelson Mandela y le cuestionó —usted quien siempre ha luchado por la libertad…— y sin dar espacio a que pudiera terminar de elaborar su pregunta, Mandela la frenó y respondió:

“Yo nunca he luchado por la libertad, pues yo siempre he sido un hombre libre”; ¿a qué se refería un hombre que pasó cerca de treinta años en la cárcel? Pues que en su pensamiento, en su conciencia siempre ha sido libre. Esa libertad de pensamiento y conciencia es la que ha impulsado a sociedades enteras a generar las más admirables transformaciones que permitiesen la evolución de la humanidad. En su opuesto, la libertad se pierde cuando se deja que el miedo invada la conciencia y una mente dominada por el miedo se vuelve una mente de fácil manipulación. Y así de manipulación en manipulación se van creando dogmas que aprisionan los corazones humanos, como bien dice la máxima de Güemes: “una mentira repetida mil veces es una verdad”.

El sistema político mexicano ha enfermado gravemente, pues nos hemos resignado a aceptar como verdad el vivir engañados y con un insoportable cansancio moral. El Partido Acción Nacional se ha contagiado de este virus; inclusive, hoy ya es un portador. Hoy las nuevas generaciones panistas han tenido que crecer aceptando como única verdad la mentira de que hay que pertenecer a un grupo interno, tradúzcase a tener un dueño a quien cargarle los portafolios, hasta que eventualmente éste te vuelva del círculo cercano y quien replique mejor las viejas prácticas será quien obtenga mayores beneficios. También, aceptando como verdad, la mentira de que para ganar elecciones hay que tener mucho dinero, sin importar de dónde venga para comprar ignorantes votos y por ello sentirse bastante inteligente; reír, sólo cuando ríe el jefe del grupo y mirando sólo el suelo para gobernar.

El PAN tiene la oportunidad de sanar y forjarse un nuevo destino, bajo la proyección filosófica de Ortega y Gasset en su magistral obra La rebelión de las masas, misma a la que hoy nos evoca Javier Corral con el movimiento “la rebelión de la bases”. Javier durante mucho tiempo nos advirtió a los mexicanos el riesgo que se corría al dejar pervertir la relación de los políticos con los medios de comunicación; evidenciado los resultados de esa degradación en la película de Luis Estrada La dictadura perfecta, quizá de haber escuchado a Javier a tiempo mucho pudimos haber prevenido. Hoy Javier, de igual modo, nos hace un llamado a las bases del PAN a liberarnos de la farsa, a volver a ser independientes y verdaderos, de cara a los retos que enfrenta el país, eliminando el esquema de grupos y del “tanto tienes, tanto vales”.

Las bases del PAN se han conducido con sabiduría en otros momentos, cuando toda la cargada iba a favor de Santiago Creel en el 2006, las bases se rebelaron y votaron por Felipe Calderón; lo mismo sucedió seis años más tarde, cuando toda la cargada estaba a favor de Cordero, las bases optaron por elegir a Josefina Vázquez Mota. Ésta es la oportunidad; en el proceso que viene de selección interna, las aguas ya fueron abiertas por Javier Corral, nos corresponde ahora a las bases cruzar por la senda de la libertad antes de que sea demasiado tarde como para vernos reflejados en alguna otra dolorosa película en el futro.