El diputado Ricardo Monreal Ávila, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), señaló que “a un año del segundo mandato de Donald Trump, la característica más notable en la relación de México-EE.UU., es la manera como la presidenta Claudia Sheinbaum ha sabido enfrentar las presiones y pretensiones de nuestro vecino”.
En el texto publicado en sus redes sociales, titulado “México-EE. UU., a un año”, Monreal Ávila indica que en este año de relación “atípica”, la presidenta Claudia Sheinbaum ha actuado con “cabeza fría, pero también con una estrategia de dignidad y firmeza diplomáticas, avalada y arropada por la aceptación y el apoyo de la mayoría del pueblo de México, sin el cual ningún mandatario en el país hubiese salido adelante”.
El diputado anota que “para usar un término lo más descriptivo posible, se puede afirmar que ha sido ‘atípica’, dentro de la historia de más de 200 años de relaciones diplomáticas entre ambas naciones. No fue la experiencia traumática de la guerra de 1846-1848 tras la cual perdimos casi dos millones de kilómetros cuadrados (extensión similar a la de Groenlandia), pero tampoco la de la “Buena Vecindad” que caracterizó a los años sesenta del siglo pasado, cuando tuvimos el programa Bracero y la Alianza para el Progreso.
“En estos doce meses hemos registrado claroscuros. Los claros: pasamos a ser el primer importador de productos made in USA y el primer exportador de productos ‘hecho en México’, además de registrar el menor flujo de emigrantes de nuestro país hacia EE. UU. en los últimos 25 años, el mayor ingreso de turistas del vecino país y el mayor registro de sus ciudadanos residiendo fuera de su territorio. La tuerca de la integración dio una vuelta completa al tornillo.
“Pero los oscuros también son notables. Tienen que ver con el tema de la seguridad, el combate a los cárteles de la droga (especialmente del fentanilo) y las reiteradas propuestas y amagos para que ingresen tropas estadounidenses a territorio mexicano a combatirlos, algo que nuestra presidenta ha rechazado una y otra vez, de manera firme y reiterada, ofreciendo a cambio cooperación, colaboración y coordinación para enfrentar ese flagelo. ‘Cooperación, sí; subordinación, no’”.
Monreal Ávila plantea que “es altamente probable que las peticiones y planteamientos de una participación directa de las fuerzas estadounidenses in situ sigan registrándose.
“La negociación del T-MEC durante el primer semestre de este 2026 es un estímulo muy fuerte para que estos planteamientos se intensifiquen. La Estrategia de Seguridad Nacional 2026 presentada en diciembre pasado en el Capitolio reconoce abiertamente que las negociaciones comerciales y diplomáticas pasarán por una especie de verificación para validar que el combate a las ‘organizaciones narcoterroristas extranjeras’ es una prioridad nacional en los países socios.
“Es decir, ya no existe aquel principio de negociación que planteaba ‘no contaminar’ temas comerciales con asuntos de otra naturaleza (seguridad, migración, energía, derechos humanos, etc.); por el contrario, hoy todos los temas son variables dependientes y subordinadas del tema nodal: seguridad nacional, y este es un cambio de enfoque que no existió en su momento en la negociación del TLCAN.
“La segunda mitad de 2026 estará a su vez marcada por un evento de política interior estadounidense, que será la elección de medio término el martes 3 de noviembre, cuando se elegirán 36 gubernaturas, 33 senadurías (un tercio del Senado) y la Cámara de Representantes (diputaciones federales) completa, que desde ahora se prevé altamente competida, y en la cual México podría ser convertido en un tema de agenda electoral”, concluye Monreal Ávila.
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