Llenan con ilusión sus cartas y reciben regalos

Ciudad de México.- Este 6 de enero, Los Reyes Magos no serán tres, si no poco más de 200 y no saldrán desde Belén, sino de distintas partes del Distrito Federal y el Estado de México para entregar a niños de comunidades marginadas y de escasos recursos de Acámbaro, Guanajuato, lo que ilusionados pidieron en sus cartas.

Muñecas y carritos sin marcas comerciales, paquetes de galletas y ropa, son algunas de sus peticiones, aunque hubo quienes pidieron también “la paz del mundo” y un par de zapatos para la escuela: “Porque ustedes que son más ricos que mi mamá y porque ella no tiene para comprarle a todos mis hermanitos”, cuenta un pequeño en su carta.

Con su puño y letra, otro de ellos escribió a Melchor, Gaspar y Baltazar: “Tráiganme lo que quieran, pero hagan bueno a mi papá, que ya no le pegue a mi mamá”.

Desde finales de noviembre pasado , Yeli Guerrero, la “Rey Mago” mayor, recibió casi 210 cartas escritas por niños de las comunidades de San Antonio, San Felipe, la colonia Everardo Morales Herrejón y de quienes son atendidos en un comedor de la agrupación Caritas en esa zona del estado de Guanajuato.

Rigoberto Beltrán, el sacerdote de la parroquia San Isidro Labrador, varias catequistas y señoras que ayudan en la iglesia fueron el contacto para que Los Reyes Magos de la Zona Metropolitana del Valle de México recibieran las cartas que los niños escribieron con mucha ilusión y cuyos regalos serán entregados el próximo sábado 7 de enero.

En entrevista, Yeli cuenta que son pequeños que viven en el cerro y zonas alejadas donde no conocen de calles pavimentadas ni teléfonos públicos; sólo hay una caseta para comunicar a todo el pueblo.

Se trata de hijos de madres solteras, de padres que trabajan como ayudantes de albañiles, son desempleados o están en la cárcel.

Además, los niños viven en hogares donde hay problemas de alcoholismo y probable violencia familiar; incluso, hay casos de pequeños que padecen leucemia.

Un “empujoncito” a la esperanza

Un diciembre de hace 15 años, el padre de Yeli murió de cáncer de pulmón. Recuerda que desde pequeña le enseñó a ella y a sus hermanos a ayudar. “Tenía una escuela de futbol, decía que el deporte ayudaba a los jóvenes a separarse de las drogas”.

Después de que él se fue, Yeli quiso ayudar a instituciones que luchan contra el cáncer, en especial, de niños, “pero no tenía el valor, ver a un pequeño en esa situación, no iba a poder”, dice entre lágrimas.

Hace dos años se unió a agrupaciones que recolectaban juguetes, previo al 6 de enero, para entregarlos a niños en situación de calle, víctimas de abuso sexual, invidentes y enfermos de cáncer.

A finales del 2011 y con la ayuda de algunos amigos empezó de nuevo a construir ese sueño.

“Una vez que empiezas, ya no puedes parar”. Por cuestiones de coordinación, esta vez ella es la organizadora principal y desde noviembre comenzó a recibir las más de 200 cartas desde Acámbaro a través de su tío, el cura del pueblo.

Al azar, empezó a repartir las misivas entre sus compañeros del trabajo y de la danza, de vecinos, amigos y conocidos en las redes sociales que aceptaron ser “Reyes Magos”.

“Aquí no hay otro interés que dar una sonrisa a los niños que tienen la ilusión, de darles un poco de lo que Dios me ha dado. ¿Cuántas veces nos gastamos el dinero sin pensar?”, se pregunta. Y sí, ése fue el mismo argumento que convenció a muchos de los “padrinos” de esas cartas para comprar unos zapatos, una pistola de agua o una muñeca.

Y como los “Reyes Magos” tendrán mucho trabajo este 6 de enero, el sábado 7, muy temprano, el camello, el elefante y el caballo se convertirán en autos que tomarán la carretera rumbo a Guanajuato para llevarles a los pequeños lo que pidieron en sus cartas, para verlos sonreír con un juguete aunque sea una vez al año.

Agencia El Universal