En El Vaticano, durante la ceremonia de asunción del Papa Francisco, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Macera, y el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, no se reunieron porque la logística no lo permitió.
Entrevistado desde Roma por Joaquín López Dóriga, el mandatario local expresó que la «ceremonia estuvo cargada de mucha emotividad». Recordó que durante el primer recorrido del Papa, al lado de Mancera Espinosa se desmayó una mujer producto de la impresión de observar de cerca al Sumo Pontífice.
Tras reconocer que el presidente Peña Nieto ya invitó al padre Jorge Bergoglio a México, a título de la Ciudad de México entregó otra misiva al Cardenal Norberto Rivera, que ya se encuentra en la oficina del Papa Francisco.
Las autoridades capitalinas tienen previsto que el recién nombrado Papa visite la capital de la República este año, cuando la Catedral Metropolitana, situada en el Zócalo, cumple 205 años, además de calificar al DF como «un centro religioso fundamental.»
Miguel Mancera afirmó que el Papa Juan Francisco es devoto de la Virgen de Guadalupe, además que, en Buenos Aires, ha promovido que Juan Diego sea el santo patrono de los floristas.
Concluyó explicando que mañana vuela rumbo a Madrid, donde sostendrá encuentros con autoridades de aquel país y «dependerá si tenemos alguna agenda que sirva para la Ciudad y, sino, estaremos volando a México.»
INF./GRUPO fORMULA
