El centro Universitario de vinculación de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), detectó una falla geológica de un kilometro, ubicada en la Curva Covadonga y autopista México-Puebla, en la colonia Ignacio Agrícola.

Tras el sismo de 7.1 que sacudió México, el ayuntamiento de Puebla, lugar en el que fue el epicentro, contrató al centro de estudió para realizar una investigación a través de fotografías en el kilometro 37 del Río Atoyac, que los llevó hasta el fenómeno

Aún no se puede determinar su gravedad y sus posibles consecueniczs, debido a que se requieren muchos más estudios, señaló Ignacio Muñoz, maestro en ciencias.

“Hicimos 37 kilómetros de caminamiento del Rio Atoyac y encontramos evidencia que presenta una posible falla que controla parte de la geometría del río. No es posible saber o determinar qué tan riesgosa es porque se requiere de estudios como mecanismos focales y una red de estaciones de monitoreo de aceleración sísmica que nos permita saber si hay desplazamiento”.

Asimismo, señaló que, la falla podría ser vieja, sepultada en el periodo mesozoico y pudo haber sido sepultada por cenizas, sin embargo, reiteró que no pueden determinar su peligrosidad, hasta realizar un estudio a fondo entre el Valle de Puebla y Tlaxcala.

“Necesitamos un estudio de gran visión, una campaña geológica centrada en entender y estudiar las fallas, tener indicadores de archivos históricos para medir si ha habido movimientos de desplazamiento. Se dice que hubo un desplazamiento pero bien vale la pena entenderlo. Valdría actualizar cosas en geología, el atlas de riesgo es bueno pero se puede mejorar, faltan detalles como este”.

De igual forma, propuso llevar a cabo, conjuntamente con el análisis del Rio Atoyac, instrumentación y monitoreo continuo, retomar datos de la red de aceleración sísmica, estudios anuales focales de la conducta y respuesta de la fallas.