En un intento de repeler el renovado interés en las acusaciones de abuso sexual en su contra, el presidente Donald Trump arremetió este martes contra la senadora demócrata Kirsten Gillibrand.

El magnate afirmó en Twitter que ella acudió “rogando” a su oficina para recibir contribuciones de campaña y que ella “haría cualquier cosa” para obtenerlas.

Varios demócratas acusaron al mandatario de hacer insinuaciones acerca de Gillibrand que fueron desagradables.

“Para nada”, replicó Sarah Huckabee Sanders, secretaria de prensa de la Casa Blanca.

“De ninguna manera esto es sexista”, afirmó la vocera, e insinuó que podría considerarse que el tuit tiene insinuaciones sexuales “solo si se tiene la mente sucia”.

Sanders insistió en que Trump pretendía denunciar el papel de Gillibrand dentro de la cultura política de Washington y nada más.

“El presidente es muy obvio. Es el mismo sentimiento que el presidente ha expresado antes muchas veces, cuando ha expuesto la corrupción de todo el sistema político”, afirmó durante su reunión con la prensa.

“Si ustedes observan comentarios pasados que ha efectuado este presidente, muchas veces ha utilizado la misma terminología para referirse a hombres”.

Gillibrand, que solicitó la renuncia del presidente por acusaciones de abuso sexual, consideró que el ataque es una calumnia sexista que trata de silenciar su voz.

“Nadie me hará callar en este tema”, afirmó.

“Ni se callarán las mujeres que se enfrentaron al presidente ayer”, refiriéndose a las que han acusado al republicano de acoso sexual.

Gillibrand, una de las legisladoras que más ha protestado contra el acoso sexual, y posible contendiente por la presidencia en 2020, se encontraba en una sesión bipartidista de estudio de la Biblia cuando un miembro de su personal le hizo saber del tuit de Trump.

En un contexto en el que casi cada semana surgen nuevos encabezados noticiosos sobre hombres poderosos que se ven obligados a renunciar debido a acusaciones de transgresiones sexuales, el movimiento #MeToo llegó directamente hasta la Casa Blanca.

Un puñado de senadores demócratas pidieron su renuncia, casi 60 legisladores están solicitando una pesquisa del Congreso sobre su comportamiento, y algunas de las 16 mujeres que acusaron a Trump de acoso volvieron a hablar sobre sus historias.

La senadora demócrata Elizabeth Warren, otra posible contendiente por la presidencia, le tuiteó al mandatario:

“¿Realmente usted está tratando de acosar, intimidar y avergonzar a la @SenGillibrand como si fuera una prostituta? ¿Sabe usted con quién se está metiendo? Buena suerte con eso, @realDonaldTrump”.



Trump donó 4 mil 800 dólares a la campaña de Gillibrand para el Senado en 2010, según registros federales de financiamiento de campañas.

Antes de lanzar su campaña presidencial, con frecuencia hacía donativos a políticos de ambos partidos.


inf./Tiempo Digital/Excélsior