La Organización Panamericana de la Salud busca ampliar el número de funciones que puedan llevar a cabo las y los enfermeros de la región con el objetivo de mejorar/optimizar el acceso y la calidad de atención primaria en zonas vulnerables o faltas de personal sanitario.

Esta es la principal conclusión de un nuevo informe publicado con motivo del Día Internacional de la Enfermería que se celebra este 12 de mayo.

Se calcula que la falta de personal sanitario en las Américas es de 800.000 profesionales. Además, estan mal repartidos pues se concentran en las ciudades y en las zonas ricas.

Aparte de esta carencia de personal en general la proporción de enfermeras en América está mal repartida. Mientras que en Estados Unidos se supera la centena de estas profesionales por cada 10.000 habitantes, en Haití solamente trabajan 3,5 en la misma proporción de personas.

Esta escasez de trabajadores provoca que sea necesaria la creación de un nuevo perfil de profesionales: el de las enfermeras de práctica avanzada.

Su misión consistiría en desempeñar un mayor número de responsabilidades, especialmente en tareas de atención primaria en áreas urbanas desprotegidas o zonas apartadas.

Esta rama de la enfermería surgió a mediados de los años sesenta del siglo pasado en Estados Unidos y Canadá. Entre sus competencias se incluye la capacidad de diagnosticar, la de pedir exámenes o extender recetas sin estar subordinadas a un médico.
Retraso regional
Pese a las ventajas que puede suponer para la región contar con este tipo de enfermeras especialista todavía no existe una regulación y formación específica, basada en la atención primaria, para estos profesionales.

Por ejemplo, la prescripción de medicamentos, uno de los puntos básicos de este tipo de enfermería, continúa estando prohibida en muchos países de las Américas.

En México se produce una excepción a esta norma al haberse aprobado recientemente una legislación que permite a las enfermeras prescribir medicamentos en situaciones de urgencia ante la falta de un médico.

Jamaica y Puerto rico han desarrollado programas de formación y regulación, mientras que Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Panamá y Perú podrían llegar a ofrecer la formación necesaria en el futuro.

“La ampliación del rol de las enfermeras licenciadas no pretende sustituir o reemplazar a ningún profesional sino complementarlo, y ampliar habilidades para aumentar la eficiencia, mejorar los resultados en salud y reducir costos de atención”, señaló Silvia Cassiani, asesora en Enfermería y Técnicos de la Salud de la Organización Panamericana de la Salud.


Una enfermera vacuna contra la polio a niños y mujeres embarazadas en Uttar Pradesh, India. Foto: UNICEF/Prashanth Vishwanathan
Una enfermera vacuna contra la polio a niños y mujeres embarazadas en Uttar Pradesh, India. Foto: UNICEF/Prashanth Vishwanathan

Los principales roles que llevarían a cabo estas profesionales a nivel regional serían los de:

Enfermera Especialista: enfermeras con formación de maestría, que asistirían a los usuarios con diagnósticos de enfermedades agudas, leves y crónicas.

Enfermera gestora de casos, que participaría en las redes integradas del sistema de salud actuando como elemento de alianza e integración de la atención al paciente entre los niveles de la asistencia.

Enfermera de práctica avanzada especialista en obstetricia, que asistiría a la mujer embarazada.

Para aumentar las funciones de las enfermeras en la atención primaria de salud consisten en:

Fomentar la incorporación de enfermeras con capacidades avanzadas en los equipos de atención primaria de la Región
Promover el desarrollo de programas educativos que contribuyan a la ampliación de habilidades de las enfermeras en el primer nivel de atención sanitaria.
Reforzar la regulación y gobernanza que favorezcan la ampliación de competencias de las enfermeras en la APS

Otros datos en favor de la creación de este perfil profesional.

El 30% de la población en las Américas no tiene acceso a los servicios de salud por razones financieras y el 21% tiene limitaciones al mismo debido a las barreras geográficas.

El envejecimiento de la población demanda un número creciente de trabajadores de la salud cada vez más capacitados y capaces de atender las necesidades de las personas mayores.

La Organización Mundial de la Saludcalcula que en el año 2035 la falta de trabajadores sanitarios ascenderá a casi trece millones. En la actualidad el déficit supera los siete millones.

La distribución de los médicos en la región varía según el país. Argentina, Cuba, las Islas Caimán y Uruguay tienen la mayor proporción, al contar entre 40 y 70 médicos por cada 10 000 habitantes, mientras que en Guyana y Haití la proporción es de 7 médicos por cada 10. 000 habitantes.

En Canadá, Estados Unidos y algunas islas del Caribe, hay 4 enfermeras por médico. En Guyana, México y Suriname, esa relación varía entre 1,1 a 1,8 enfermeras por médico, mientras que en Colombia, Chile, El Salvador, Guatemala, Honduras, Perú, República Dominicana y Venezuela, el cómputo puede ser de una a menos de una enfermera por cada médico.