Este martes ha sido dictada la pena de muerte para el multihomicida de nueve afroamericanos que estaban en el interior de una iglesia en Charleston, Carolina del Sur, Estados Unidos.
Dylann Roof, de 22 años, es abiertamente supremacista extremo, ideología que lo motivó a perpetrar la masacre en junio de 2015.
Las opciones de condenas para el joven eran cadena perpetua y la pena capital, y el jurado votó de manera unánime por terminar con la vida de Roof por los crímenes de odio que cometió.
En aquel terrible junio de 2015, Dylan acudió a la Iglesia Emanuel y rezó al lado de varios afrodescendientes durante un estudio bíblico, para luego levantarse de su lugar y abrir fuego letal en contra de nueve de ellos.
El acusado enfrentó su juicio, que inició en diciembre de 2016, con pasividad y sin muestras de remordimientos, y durante su proceso declaró en un manifiesto que lo que hizo era necesario.
Los familiares del joven condenado han dicho que sufrirán el resto de sus vidas por el “ataque horrible que causó tanto daño a mucha gente muy buena”.
