“SOLO ESTAMOS DE ACUERDO EN NUESTRO DESACUERDO” –Wolfgang Schauble dixit-; de esta forma el ministro de las finanzas alemanas definió los resultados de las conversaciones sobre la deuda griega con su homólogo Yanis Varoufakis que le respondió con marcada ironía “yo creo que ni siquiera en eso estamos de acuerdo” ; aquí lo escribimos el pasado 27 de enero, después de que Alexis Tsipras y su partido Syriza –de izquierda radical- ganaron las elecciones “el tiempo lo dirá –en referencia al tema financiero- pero, al día de hoy los griegos tienen por qué festejar y la izquierda también” y la necia realidad no nos desmintió, Grecia -su gobierno- se encuentran en el peor de los escenarios, plegarse a los requerimientos y decisiones del BCM y el FMI o mantener las promesas que los llevaron al poder, subir el salario mínimo, las pensiones, readmitir en el sector público a los despedidos y renegociar su deuda partiendo de una quita; y como también lo apuntamos, no han ido “corriendo a buscar a Merkel”, pero si se han tenido que sentar a negociar con su operador financiero, que es quien marca la línea en las decisiones de la banca en la Comunidad Europea; los alemanes inflexibles han dicho “respetamos los resultados electorales, el problema es cuando se hacen promesas que no son realistas a costa de terceros”, el tema de fondo es –para los griegos- tiempo para resolver la emergencia, Atenas pide “un programa puente hasta finales de mayo” para concretar un nuevo rescate con prioridades distintas a las actuales, o sea privilegiar las demandas sociales de los griegos, nada más pero nada menos; los alemanes quieren que Tsipras “honre” los draconianos acuerdos firmados por los gobiernos anteriores, los griegos argumentan que hay que cuidar “la frágil flor de la democracia” y sostienen que no pueden aceptar “que las elecciones no cambian nada”, incluso con elegancia le han recordado –a los alemanes- el pasado nazi “nadie puede entender mejor que la gente de este país, cómo una economía en depresión combinada con una humillación nacional y un sufrimiento sin límites puede romper el huevo de la serpiente”; Tsipras juega sus cartas, se acerca a Putin, activa su rol mediador en la Comunidad Europea para lograr la paz y la estabilidad de Ucrania y a la vez bloquear, como ya lo hizo, nuevas sanciones contra Rusia; en este contexto, el pueblo griego apoya masivamente a su gobierno, se lanzó a las calles con la consigna “no nos dejaremos chantajear, no nos someteremos, no tenemos miedo, ni un paso atrás”, según encuestas el 72% de la población está dispuesta a mayores sacrificios a cambio de no doblarse ante Bruselas –sede de la UE-, Tsipras por su parte se mantiene en su posición, ayer reiteró “vamos a recuperar la dignidad y la soberanía popular, no aceptaremos más ordenes ajenas y menos aun recibidas por e-mail, no más austeridad bárbara a costa del pueblo, la prioridad es afrontar la emergencia social que vive el país, daremos comida, luz, techo, sanidad a las decenas de familias que pasan hambre y viven a oscuras”; el reto está lanzado, la suerte echada, hoy como nunca Grecia desafía las políticas de austeridad impuestas por quienes controlan la economía y el sistema financiero del mundo, las opciones que tienen son pocas, tal vez la mejor sea –dicen los expertos- salirse de Unión Europea y apostarle al futuro…que debe haberlo, por lo pronto, como buen jugador al que no le tiembla la mano, Tsipras se sacó un as de la manga, exigirá a Alemania el pago de compensaciones por los daños causados –a Grecia- en la II Guerra Mundial…¿alguien puede asegurar que esto ya está decidido?...

RAÚL CASTELLANOS / RCMULTIMEDIOS.MX