MEADE: EL FANTASMA DE ODEBRECHT



Hace algunos días, al cerrar su noticiero nocturno Ciro Gómez Leyva advertía que el juego de la sucesión presidencial se veía como un Real Madrid-Barcelona, asumiendo que José Antonio Meade sería el Madrid, el equipo del “cash” en euros, el “institucional” de la Corona; y Andrés Manuel el “independentista” Barcelona, algo así como el Puigdemont catalán –a quien ayer el Juez Pablo Llarena le retiró las ordenes europeas e internacionales de detención para evitar que la justicia belga limite los delitos por los que pueden ser enjuiciados Puigdemont y sus Consejeros refugiados en aquel país, manteniendo la orden de arresto en España, lo cual implica que de regresar irían a la cárcel y serían juzgados por rebelión; como se advertirá también en la madre patria se llevan pesadito. Pero esa es otra historia-. Ya entrado en gastos, Ciro concluyó que Margarita, Anaya, Mancera, El Bronco y demás que se apunten o logren estar en la boleta serían algo así como el Valencia, el Sevilla o el Betis, equipos en la tabla de posiciones muy lejanas a los punteros.

Se preguntó también que pasaría con el famoso Frente. La respuesta, ante los implacables tiempos electorales, comenzó a delinearse antier con el cierre de filas de las tribus perredistas en torno a Miguel Ángel Mancera, otro “simpatizante” -como Meade- que no pertenece al Sol Azteca, jugada, -llamémosla así para continuar con las alegorías futbolísticas- que coloca el balón en el área chica de Ricardito Anaya –el “niño Fidencio de la Mafia Azul- quien ya se sentía campeón de goleo. El lance no es menor, por primera vez los amarillos van al ataque y dejan de jugar con el marcador al empate o a no perder por goleada; partiendo de la base de que ya están en el minuto 79, los próximos serán cruciales, deberán acordar el método para definir candidato, el reparto de posiciones y la plataforma electoral; según los que dicen entender de las jugadas de pizarrón, el juego –del Frente- puede terminar en una campal: pactar en los vestidores una simulación para ungir a Anaya, o convocar a un “refuerzo” que los potenciara, opción que luce como la mejor ante la lamentable incapacidad goleadora de Anaya y Mancera, que no ganan ni la mesa directiva de su salón de clases.

Pero volviendo a la primera división. Andrés Manuel y Meade desde el fin de semana le pusieron animación a la cancha; el primero, sin decir agua va, soltó la propuesta de considerar la amnistía para el crimen organizado y aunque acotó que previa consulta a las víctimas, desató una serie de reacciones en cadena; es posible que la mayor parte en contra, por lo menos esa impresión da, sobre todo desde los ámbitos del Estado; aunque en redes sociales los argumentos a favor o por lo menos proclives a discutirla empataron el marcador. Lo cierto es que el tema da y dará para mucho. Ya lo abordaremos.

Por su parte, Meade, al recibir su constancia de pre-candidato, como debe de ser en una familia con tanto pedigrí revolucionario, reconoció el impulso reformista que dio al país el Presidente Peña, a quien llamó “arquitecto del cambio”. Luego, ya conocida la propuesta de amnistía de AMLO, sin nombrarlo (todas las clases sociales tienen sus innombrables), argumentó: “apostamos por la experiencia, no por la ocurrencia, por el conocimiento, no por el enfrentamiento, por la preparación y no por la improvisación, en los programas, no en los caprichos; en las instituciones y en la ley, no en las profecías, las revelaciones no pueden sustituir el esfuerzo, la preparación y el trabajo”. Según las crónicas, se lanzó en contra de “quienes siembran odio, privilegian el enfrentamiento y el hambre de poder, las ocurrencias, los caprichos y hasta las profecías”. Se comprometió a conducirse “con la misma rectitud con la que ha formado a su familia” y concluyó “ni un solo peso al margen de la ley, ningún privilegio más que el de ser mexicano”.

Y como si se tratara de una contra réplica, el lunes por la noche Ciro Gómez Leyva presentó en su noticiero el video de las declaraciones del ex director de Odebrecht México, Luis Alberto de Meneses, rendidas ante la justicia brasileña, quien aceptó fueran grabadas, donde –según tuit de Ciro- “explica cómo le dio dinero a Emilio Lozoya Austin, para la campaña del PRI a cambio de contratos”. Narrativa –de Meneses- que detalla el cómo se fue construyendo la relación con Lozoya y cuyo corolario, según advirtió Ciro debió difundirse anoche y concluir hoy. Mismas que ejerciendo su derecho de réplica, en el mismo noticiero, el abogado de Lozoya, desmintió y descalificó, aunque aceptó su existencia.

En este contexto, la respuesta criptica, por no decir evasiva, de José Antonio Meade a pregunta directa del reportero del diario español El País, en el sentido de si perseguiría actos ilícitos de la actual administración, refleja lo que puede configurar una negativa a reconocer los saldos negativos del gobierno del que hasta hace unos días formo parte.

No es aventurado afirmar que veremos durante la campaña a un candidato defendiendo lo alcanzado –que lo hay- y alertando de los riesgos de cambiar de ruta, evadiendo las tropelías cometidas por algunos miembros del partido que lo ha hecho suyo. En especial, es posible que la trama de Odebrecht, que en otros países ha llevado incluso, a ministros y presidentes ante los tribunales, se convierta en un tema medular en la agenda del debate. ¿Cuál será el impacto de los cuestionamientos a la campaña del 2012 para el candidato Meade en el 2018? ¿Cómo los enfrentará? ¿Se atreverá a cuestionar el rol jugado por Emilio Lozoya?

Por lo que se advierte, el misil tierra-aire de Odebrecht es la variable que ni en los Pinos, ni en Insurgentes Norte, pueden controlar. Los cuestionamientos hacia Lozoya no vienen de la PGR, sino de la Fiscalía de Brasil y de los directivos de Odebrecht imputados y a un paso de prisión. ¿Dejará Meade caer por la borda al ex Director de Pemex? Lozoya no es Duarte, ni Borge; es un miembro del grupo compacto, íntimo, que llegó a Los Pinos. Si el tema cristaliza mediáticamente puede convertirse en un golpe a la línea de flotación, de esos que deciden elecciones.

¿Alguien puede asegurar que esto ya está decidido?

RAÚL CASTELLANOS HERNÁNDEZ / @rcastellanosh