CIUDAD DE MÉXICO.- El golpe constitucional dado por el Congreso del Estado de Baja California a impulso de Morena, sólo tiene una solución: desaparición de poderes e inhabilitación del electo Javier Bonilla.

Así lo plantea desde su lúcida mente el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, para terminar la polémica y restaurar la ley violentada por los legisladores de aquella entidad.

Estos votaron el lunes pasado por la noche a favor de ampliar el período del próximo gobernador -Javier Bonilla, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena)- de dos a cinco años.

Lo hicieron con evidente acto de corrupción: el presidente del Congreso, Benjamín Gómez Macías, denunció una oferta inicial de un millón de dólares para respaldar esa propuesta… ¡y la respaldó!

Muñoz Ledo dijo que eso es “insólito” y “muy grave”, algo no visto desde el siglo XIX, cuando el Poder Ejecutivo no tenía mucha injerencia en los poderes locales, fueran Ejecutivo, Legislativo o Judicial.

PROBABLE INTERVENCIÓN DEL CONGRESO

El viejo político, ex secretario de Educación Pública, del Trabajo, ex embajador en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y líder del Congreso de la Unión, se pronunció por la intervención de éste.

Sería para desaparecer Poderes en Baja California y de esa manera Jaime Bonilla -por cierto correligionarios suyo en Morena- quedaría inhabilitado para poder participar en un proceso limpio.

Asimismo, Muñoz Ledo se manifestó a favor de investigar la denuncia hecha por el legislador priísta Benjamín Gómez Macías, a quien le ofrecieron un millón de pesos el propio Bonilla o personeros suyos y de Morena.

El presidente de la Cámara de Diputados valoró también que los electores bajacalifornianos acudieron el 1 de junio a votar para un período gubernamental de dos años y no de cinco, como ahora señala la reforma constitucional impuesta.

Hay otro elemento: ya el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) intervino dos veces para frenar la intentona de Morena -y sus aliados presuntamente comprados- para dar gusto a Bonilla.

Este se enoja cuando le dicen “minigobernador” y tiene cazadas apuestas con varios reporteros, quienes han puesto la esperanza en el TEPJF y en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para frenar este golpe a la Constitución.