Recordamos a Sabines

El casi médico por la UNAM, luego convertido en poeta, aunque él prefería alcanzar el título de verdadero hombre, para poder aspirar al de poeta, fue gran amigo mío. Nunca lo conocí en vivo y en directo, sin embargo siempre lo traje bajo el brazo y me acompañaba, lo mismo que Benedetti, donde quiera que se necesitara, o no, leer o hablar de la poesía. Al igual que la muerte de Benedetti, dejó huella en mí la desaparición física del planeta, de Jaime Sabines, el autor de la propuesta singular: “Canonicemos a las putas”. Lleno de su propia filosofía, toma partido y declara, no sé si con cierto dejo de ingenuidad o con bondad adulta, “Me cae bien Dios”.

También sus libros, de poesía libre, del autor que la ubica en la realidad, ya sea en la tienda donde tuvo que trabajar o en la hamaca donde fumaba y creaba sus poemas, fueron traducidos a las lenguas más habladas del planeta. Él nos da la oportunidad de leer una muestra de una buena traducción. Arte que no es sencillo, sino todo lo contrario. Espero que nos alcance este espacio para recordarle la gran receta de vida, que nos legó Jaime Sabines. Primero se la comparto en nuestra lengua materna y a continuación en la lengua inglesa. Seguramente usted ya ha seguido esta magnífica receta: “La luna se puede tomar a cucharadas/ o como una cápsula cada dos horas./ Es buena como hipnótico y sedante/ y también alivia/ a los que se han intoxicado de filosofía./ Un pedazo de luna en el bolsillo/ es el mejor amuleto que la pata de conejo:/ sirve para encontrar a quien se ama,/ y para alejar a los médicos y las clínicas./ Se puede dar de postre a los niños/ cuando no se han dormido/y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos/ayudan a bien morir./ Pon una hoja tierna de la luna/ debajo de tu almohada/ y mirarás lo que quieras ver./ Lleva siempre un frasquito del aire de la luna/ para cuando te ahogues,/ y dale la llave de la luna/ a los presos ya los desencantados./ Para los condenados a muerte/ y para los condenados a vida/ no hay mejor estimulante que la luna/ en dosis precisas y controladas./

Esta maravillosa receta de Sabines, aparece en “Poemas sueltos”, 1961. Y la siguiente traducción al Inglés, que usted también podrá disfrutar plenamente, corresponde a W. S. Merwin. “The Moon”. You can take the moon by the spoonful/ or in capsules every two hours./ It´s useful as a hypnotic and sedative/ and besides it relieves/ those who have had too much philosophy./ A piece of moon in your purse/ Works better tan a rabbit´s foot./ Helps you find a lover/ or get rich wirhout anyone knowing,/ and it staves off doctors and clinics./ You can give ot to children like candy/ when they´ve not gone to sleep,/ and a few drops of moon in the eyes of the old/ helps them to die in peace./ Put a new leaf of moon/ under your pillow/ and you´ll see what you want to./ Always carry a Little bottle of air of the moon/ to keep you from drowning./ Give the key to the moon/ to prisoners and to the dissapointed./ For those who are sentenced to death/ and for those who are sentenced to life/ there is no better tonic tan the moon/ in precise and regular doses/. Finalmente le digo lo que a mí me enseñó Jaime Sabines: La única forma de permanecer joven, es por contagio de mujer joven. Por algo ganó el Premio Chiapas, entre muchas otras preseas, más que merecidas, por su enorme obra escrita.