Miguel Ángel Granados Chapa, periodista y colaborador del diario Reforma y Proceso, falleció esta tarde a los 70 años de edad.

También fue conductor en Radio UNAM, con su Plaza Pública.

Apenas este viernes anunció su retiro de las actividades periodísticas.

Símbolo del oficio y ejemplo de trabajo ético, Granados Chapa participó activamente en diversas publicaciones, entre ellas, los diarios La Jornada y Reforma y en la revista Proceso. En todas ellas plasmó sus ideas bajo el impecable trazo de la crítica.
Por su papel en la vida social y académica, y por la defensa de la libertad de expresión, recibió en 2008 a la Medalla Belisario Domínguez.

En ese mismo año fue elegido miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

En su última columna Plaza Pública del diario Reforma, que el maestro Granados Chapa tituló "De coalición a coalición", aprovechó para despedirse de sus lectores y cerrar uno de los ciclos más fructíferos de su vida. "Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós".
Su columna Plaza Pública apareció desde 1977 y se publica en Reforma desde su fundación, el 20 de noviembre de 1993.

Miguel Ángel Granados Chapa siempre dio un espacio especial a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde cursó las carreras de derecho y de periodismo, aunque también realizó estudios de doctorado en historia en la Universidad Iberoamericana
En su carrera vivió distintas responsabilidades, entre éstas, la de subdirector editorial de Excélsior en 1976; director de la revista Proceso, de 1976 a 1977; jefe de los noticieros del canal 11, también 1977; director de Radio Educación, entre 1978 y 1979; director de La Jornada, entre 1988 y 1990, y director de la revista Mira, de 1990 a 1994. También participó con Manuel Becerra Acosta en el proyecto del Unomásuno.
Miguel Ángel Granados Chapa recibió en tres ocasiones el Premio Nacional de Periodismo.

Ligado a la izquierda (fue candidato por el PRD a la gubernatura de Hidalgo), Granados Chapa logró mantenerse alejado de la grilla, la demagogia y la mafia que permea de la política al periodismo en México y que abarca a todos los partidos y a todos los medios de comunicación maisva. Fue Subdirector Editorial de Excélsior, Director y Gerente de Proceso; Jefe de los Noticieros del Canal 11; Director de La Jornada, conservando siempre la integridad, la coherencia y la independencia de las ideas.

La últimas palabras de su longeva columna Plaza Pública el 14 de octubre habían ya anticipando su muerte; no es poco significativo que haya mencionado un deseo de renacimineto colectivo al tiempo que contemplaba su propia muerte:

“Es deseable que el espíritu impulse a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino inexorable. Sé que es un deseo pueril, ingenuo, pero en él creo, pues he visto que esa mutación se concrete.

“Esta es la última vez en que nos encontramos. Con esa convicción digo adiós”.