UNICEF condenó en los términos más enérgicos el secuestro el pasado viernes de unos 100 niños en el oeste de Etiopía durante un ataque brutal por agresores armados, presuntamente ladrones de ganado de Sudán del Sur. Como resultado del asalto, casi 200 personas perdieron la vida, según las autoridades.

La agencia de la ONU indicó en un comunicado que está evaluando sobre el terreno la situación de los niños afectados por este acto de violencia y reafirmó su disposición a apoyar a la comunidad.

En conferencia de prensa en Ginebra, el portavoz de UNICEF aseguró que la agencia se suma al llamamiento del gobierno de Etiopía a la liberación inmediata e incondicional de estos niños.

“Cualquier ataque contra niños, cualquiera que sea la razón o el contexto, es una violación de los derechos humanos y un atentado contra la humanidad”, dijo Christophe Boulierac.

El incidente no guardaría ninguna relación con el conflicto sursudanés ni con la actividad terrorista de los grupos yihadistas. La zona es históricamente conocida por haber registrado enfrentamientos entre distintas etnias por el robo de ganado y el secuestro de mujeres. Por eso, se baraja que se trate más bien de una disputa por el poder y el control de los recursos.

En la zona donde se produjo el ataque viven casi 300.000 refugiados sursudaneses que huyeron de la guerra, aunque el secuestro colectivo no les afectó directamente, sino a aldeas vecinas.