La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) lamentó este martes el fallecimiento de cuatro refugiados congoleños que murieron ahogados en el lago Albert al volcar su embarcación cuando se dirigían a Uganda el pasado 11 de febrero.

También se han registrado otros incidentes de embarcaciones que van a la deriva debido a fallos del motor o la falta de combustible, lo que provocó operaciones de rescate por parte de las autoridades ugandesas.

ACNUR advirtió que un número cada vez mayor de refugiados optan por escapar de la violencia en las regiones orientales de la República Democrática del Congo usando esta peligrosa ruta, situación que podría provocar un mayor número de víctimas.

Más de 22.000 congoleños cruzaron el lago Albert la semana pasada y el número de refugiados que emprendieron la travesía desde el 1 de enero asciende a unos 34.000.

Los refugiados tardan hasta diez horas en cruzar el lago Albert y usan pequeñas canoas o barcos de pesca superpoblados y en condiciones precarias.

Tareas de ACNUR en favor de los refugiados

En colaboración con las autoridades ugandesas, la Agencia de la ONU trabaja en el registro y la reubicación de los recién llegados a los campamentos. Entre las prioridades básicas pendientes se encuentran la preparación de nuevas zonas de alojamiento y medidas psicosociales que sirvan para superar las situaciones traumáticas que vivieron los refugiados durante la travesía.

Desciende el flujo de refugiados por otras rutas
Por su parte, los trayectos a través del Lago Tanganika hacia Burundi y Tanzania disminuyeron significativamente la semana pasada.

Los avances del ejército contra los grupos armados dentro de la República Democrática del Congo, así como la disminución del número de embarcaciones pesqueras y canoas, pueden haber contribuido a la caída de recién llegados. Sin embargo, la Agencia de la ONU advirtió que los flujos migratorios pueden recuperarse pronto, dada la naturaleza impredecible e inestable del conflicto.

Solicitud de apoyo para los refugiados congoleños
Durante el año pasado, unos 120.000 congoleños huyeron a países vecinos, junto al más de medio millón de refugiados que ya se encontraban en el exilio.

El ACNUR prevé que estos desplazamientos aumentarán durante 2018 por lo que pidió a los donantes internacionales que aumenten su apoyo. A día de hoy, sólo se ha financiado el 1% de los 368 millones de dólares que ha solicitado para asistir a los refugiados en la República Democrática del Congo.