Río de Janeiro.- Familias brasileñas preparan el entierro de los 12 niños baleados dentro de su escuela primaria, un hecho de violencia escolar sin precedentes en este país que dejó a la gente perpleja mientras buscan respuestas que, en su mayoría, llevan a más preguntas.

Diez niñas y dos niños de entre 12 y 15 años, la mayoría con un tiro en la cabeza a quemarropa, baleados por Wellington Oliveira, de 23 años, quien les disparó y se suicidó cuando la policía intervino.

Al menos otros 12 estudiantes resultaron heridos el jueves durante el tiroteo. Dos de ellos se encuentran en condición grave.

Afuera de la escuela pública Tasso da Silveira donde ocurrió el tiroteo, un grupo de vecinos del barrio de clase trabajadora Realengo, en el oeste de Río, se pasearon estupefactos el viernes por la mañana, dejando flores a los pies de las paredes de la escuela. Doce cruces fueron dejadas en la escuela, cada una con el nombre de uno de los niños muertos escrito con pedazos de papel blanco arriba de ellas.

Funcionarios pusieron el itinerario de los 12 funerales en el portón de la escuela. En un pizarrón de maestros en el patio, se escribieron mensajes implorando por mejor seguridad en las escuelas brasileñas. Un mensaje decía ''la familia carioca está de luto''.

Guvete Antunes, quien vive cruzando la calle de la escuela y recibió a niños con heridas de bala el día anterior, sollozaba mientras quería encontrar el sentido de la masacre.

''¡Qué cosa tan absurda pasó!'', dijo viendo a las cruces y las flores afuera de la escuela. ''Nunca pensé que pudiera pasar algo como esto aquí. Niños corriendo afuera de la escuela, desesperados, con heridas de bala, tocando en mi puerta y gritando 'tía, ayúdenos por favor'''.

No habrá un período de luto largo y triste, la tradición brasileña estipula que la gente debe ser enterrada al día siguiente de su muerte.

Se espera que Dilma Rouseff, presidenta de Brasil, llegue a Río para asistir a algunos de los funerales, que están programados en sucesión rápida en tres cementerios en el oeste de Río.

Agencia El Universal