* Cómo lo pronosticó Teléfono Rojo 20 días antes
*Pesó más el calzón de un boxeador que el crimen
El lunes 5 de diciembre publicamos en este espacio:
-Fausto Vallejo no tiene presidente que lo felicite.
El candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) llevaba tres semanas de victoria y contaba con la constancia de mayoría del Instituto Electoral de Michoacán (IEM), pero no había sido reconocido por Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
Y tres días después, el jueves 8 de diciembre, dimos otro adelanto:
-Se acentúa la tentación de anular Michoacán.
Las inconformidades panistas y perredistas, señalamos, habían llegado a los órganos electorales y estos eran presionados desde el centro para actuar en contra del PRI y de Vallejo por mil y una anomalías.
Las dos informaciones causaron hilaridad en muchos políticos, inclusive tricolores.
-¿Cómo crees? -me preguntaban con sorna cuando leyeron la columna.
Veinte días después tienen la respuesta: la elección de Morelia fue anulada, el triunfo moreliano de Wilfrido Lázaro Medina está desconocido y la victoria michoacana de Fausto Vallejo es el siguiente objetivo de la justicia.
Es la consecuencia natural de un priísmo asediado desde el poder, por todo el aparato de Estado y, para colmo, con una actora conspicua en este escenario político: Luisa María Calderón Hinojosa.
PARECIA BROMA DE LOS SANTOS INOCENTES
El miércoles temprano hablé con un abogado, experto electoral.
-Las votaciones de Morelia fueron anuladas -le dije.
-Lo leí en tu portal telefonorojo.mx. Creí que era una broma por el día de los Santos Inocentes -me contestó.
Traté de serenarlo y de obtener un juicio sensato.
-No puedes ir sobre presunciones -enjuició por fin-. No puedes decir que una transmisión de televisión o un escudo plasmado en unos calzoncillos de boxeador -Juan Manuel Márquez- determinan una elección.
Fue definitivo:
-Todo juez debe proceder sobre pruebas infalibles, sobre hechos demostrados.
El resto de la plática fue sobre las circunstancias de los argumentos presentados por Acción Nacional (PAN), el partido del presidente de la república, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, hermano de la candidata Luisa María Calderón Hinojosa.
Por los datos disponibles, el PAN de Felipe Calderón y Gustavo Madero no presentó contratos para demostrar el pago por transmitir en un evento de priísta -del candidato a gobernador Fausto Vallejo- la imagen del aspirante a alcalde Wilfrido Lázaro Medina.
Simultáneamente, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), su presidente Pedro Joaquín Coldwell y su candidato Enrique Peña Nieto reiteraban su respeto a las instituciones y al fallo judicial.
El palo está aceptado.
SI DECIDIO MORELIA, DECIDIO MICHOACAN
¿Qué sigue?
Lo adelantado aquí el jueves 8 de diciembre: la anulación de la elección estatal.
El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ha marcado la pauta: si el calzón de un boxeador -Juan Manuel Márquez- influyó en una elección municipal y la transmisión fue nacional, naturalmente afectó a todo Michoacán.
En consecuencia, el influjo fue en todo el estado a favor del PRI y de Fausto Vallejo.
A eso le apuestan el PAN de Felipe Calderón y Gustavo Madero y el PRD de Jesús Zambrano y Andrés Manuel López.
Ellos y los magistrados tienen por guía el discurso del 7 de diciembre del presidente de la república ante el panismo, cuando implícitamente acusó al PRI de ser el beneficiario de la influencia del crimen organizado en las campañas.
Dijo Calderón:
“Y nos dicen: ‘pruebas’. Ahí está la prueba. Ahí está el desplegado publicado a plana entera, en plena luz del día, en el periódico de mayor circulación.
“¿Alguien quiere una prueba más palmaria y más fehaciente?
“¿Hay algún abogado que cuestione que esto sea una prueba de la intervención del crimen organizado en las elecciones?
“Otra cosa será dilucidar si esa cosa fue determinante o no, pero de suyo la sola intervención es grave”.
Bueno, el Tribunal de Manuel Luna Ramos no se basó en esas ‘pruebas’ del crimen organizado, sino en los calzones de un hombre con guantes.
Se pasaron los resultados de Morelia no bajo el arco de esos calzones, sino su propio arco del triunfo.
