Washington / Teherán.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una dura advertencia contra Irán al señalar que su país golpearía “muy duro” si el gobierno iraní reprime de forma violenta a los manifestantes que participan en protestas masivas derivadas de la crisis económica y social que atraviesa la nación persa.
La amenaza fue emitida en medio de una creciente ola de manifestaciones que se han extendido por decenas de provincias iraníes, impulsadas por el aumento del costo de vida, la inflación y el deterioro de las condiciones sociales. Trump aseguró que Washington no permanecerá pasivo si las fuerzas de seguridad iraníes recurren al uso letal de la fuerza contra la población civil .
Las declaraciones del mandatario estadounidense se producen en un contexto de alta tensión geopolítica, marcado por recientes acciones de Washington en otras regiones, como Venezuela, lo que ha incrementado la preocupación internacional sobre una posible escalada de conflictos en Medio Oriente. Analistas advierten que el lenguaje utilizado por Trump abre la puerta a una eventual intervención directa bajo el argumento de la protección de los derechos humanos .
En respuesta, autoridades iraníes calificaron las amenazas como una injerencia inadmisible en los asuntos internos del país y advirtieron que cualquier agresión extranjera cruzaría una “línea roja”, por lo que Irán está preparado para responder en defensa de su soberanía. Funcionarios del régimen reiteraron que las protestas forman parte de asuntos internos y acusaron a Estados Unidos de intentar desestabilizar al país .
La advertencia de Trump ha generado inquietud entre gobiernos y organismos internacionales, que observan con preocupación el posible agravamiento de las tensiones entre Washington y Teherán, en una región ya marcada por conflictos armados, sanciones económicas y disputas diplomáticas de alto riesgo.

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