La Italia de los poetas y del Renacimiento surge a lo largo de esta ruta por el valle del Chianti

Ningún otro lugar en el mundo ha llegado a suscitar tan rendida admiración como esta comarca del norte de Italia, de armoniosas ciudades antaño rivales, colinas de vides y olivos dispuestos como jardines a la vera de cipreses cortavientos.

Patria del Renacimiento y cuna de la lengua italiana –a través de Dante Alighieri, Petrarca y Bocaccio–, la humanista Toscana lleva siglos cautivando a viajeros de medio planeta. Y también enfermándolos del mal más sugerente, si nos atenemos al llamado síndrome de Stendhal o «vértigo ante la belleza».

Florencia, la magnífica capital toscana, no eclipsa sin embargo al resto de una región monumental, que ha sabido preservar sus ciudades medievales y esos inacabables campos fértiles que decoran el fondo de las pinturas de Leonardo da Vinci (siglo XV), uno de sus hijos más geniales.