El Doctor Narro Robles, rector de la UNAM, se olvidó de la diplomacia y habló con total claridad y fuerza. “Vergonzoso”, dijo, refiriéndose al rezago educativo en el nivel superior. Señaló que la UNAM no puede resolver por sí sola, el grave problema de los jóvenes que no alcanzan cupo año tras año, de ingresar a alguna licenciatura, a pesar de que en los últimos DOCE años ha aumentado su cobertura en 55 mil lugares. La verdad es que ese número de alumnos extra, que ha hecho llegar la inscripción de la UNAM a 324 mil alumnos (monstruosa) es más elevado que la inscripción de un gran número de universidades del país.
Nosotros consideramos que, ese aumento desmesurado, en la matrícula de una sola institución, va en demérito de la calidad educativa que se ofrece. Sobre todo porque aumenta el número de estudiantes en las aulas, ya que no creemos que en la institución exista el apoyo suficiente para crear plazas docentes suficientes para la atención a sus alumnos. Además, se sumaría el enorme descuido nacional en la FORMACIÓN de cuerpos docentes, capacitados para ejercer ese tipo de cátedras. Uno de los problemas de la MASIFICACIÓN de la educación, es precisamente que decae la calidad de la enseñanza. Desde el nivel de educación secundaria se ha vivido el problema de la improvisación de maestros, por falta de preparación e improvisación de los mismos.
El abandono a la educación, privilegiando la compra de armas y contratando uniformados para poblar el país, puede comprobarse con lo que ha venido ocurriendo durante los años recientes. Siempre hemos venido afirmando a nivel local, que solamente apuntalando la educación, dándole la PRIORIDAD que requiere, podrían resolverse los males ancestrales que aquejan no solamente a Oaxaca, sino al país entero. Ojalá que los reclamos y sugerencias de uno de los mexicanos con mayor presencia en el ámbito educativo, como es el rector universitario, cambie “de fondo”, (como él recomienda) la política educativa del gobierno federal, para darle por fin la prioridad que le debería corresponder. Solamente un gobierno ciego y sordo, puede hacer a un lado la educación, para endeudarse en billones de pesos, para el gasto en el ramo militar. México es un país de paz, que requiere de jóvenes con una elevada preparación profesional, para “NO HIPOTECAR” su futuro – como lo advierte el rector de la UNAM.
La prioridad en el ámbito educativo no se requiere únicamente en el nivel superior. A nivel de preparatoria y su equivalente en las diversas modalidades, el rezago es del 60 por ciento. Cifras parecidas se manifiestan en el nivel preescolar ( a pesar de su obligatoriedad). De hecho, el esfuerzo por alcanzar la cobertura total, se centró desde hace muchos años, en la educación primaria. Se cubre ya más del 90 por ciento de la demanda real. Sin embargo, existen en México, 5.4 millones de analfabetas, entre los 15 y los 29 años de edad. Lo que indica que existe un alto grado de deserción escolar, que en muchos casos se debe al elevado índice de desempleo, que exige que las familias busquen el sustento en actividades comerciales no formales ni establecidas, sin horarios adecuados ni prestaciones de ninguna especie, sacando a sus hijos menores de las escuelas para ponerlos a trabajar en lo que caiga. De hecho, a pesar de las declaraciones falsas del gobierno, México agoniza. En lo económico, la deuda del país es “histórica”, en seguridad pública se podría ganar el record Guinness en número de muertes violentas de ciudadanos y de todas las edades, incluyendo a estudiantes brillantes, en empleo y educación también son “históricas” las carencias, eh ahí a los 7 millones de “ninis”.
La recomendación del rector universitario al próximo gobierno del país, es dar a la educación, no solamente en el nivel superior, la prioridad que requiere, para que ésta se convierta realmente en la palanca de desarrollo que pueda reflejarse en bienestar para las mayorías. Si se quiere hacer de México un Estado moderno, justo y equitativo, es indispensable cambiar la política nacional y crear más escuelas, universidades públicas de calidad, formación y profesionalización de docentes. México no debe seguir invirtiendo en uniformes militares y armamento. Las únicas “armas” que pueden salvar al país, son las de la educación y la cultura. Seguramente el próximo presidente, sea quien sea, tendrá oídos para escuchar y ojos para ver. Ya no se puede llegar más bajo.
