En el Senado, el inicio del periodo ordinario de sesiones fue como un regreso a clases.
Los senadores saludándose, deseándose parabienes y lo mejor para este año legislativo que inicia, en una sesión que resultó un mero ensayo de lo que podría ser el resto del periodo, debido a las “guerras” electorales que ya inundan grabadoras de declaraciones.
La novedad: la llegada de dos nuevas senadoras del PRI, Magaly Ramírez Hermosillo y Rosalinda Elena Mondragón Santoyo, quienes sustituyen a sus compañeros Gerardo Montenegro y Raúl Mejía, ambos aspirantes a la candidatura a gobernador en Nayarit.
Sin quererlo, con su llegada aumentan el número de mujeres en la cámara alta, y de paso revelan la falta de equidad de género en Xicoténcatl.
Lo sabe Rubén Camarillo, el panista de Aguascalientes grita en son de broma, luego de que les toman la protesta de ley: “¡Nos están invadiendo!… ¿A dónde vamos a llegar?”, lo que le vale la risa de los que escuchan.
Y sí, de 26 senadoras que tenía esta legislatura, el número se elevó ayer a 28 con la llegada de las priístas, con lo que se “equilibra” momentáneamente la balanza frente a los 100 senadores.
Una sesión que —de entrada— no debió realizarse en la vieja casona de Xicoténcatl. Por el ánimo de varios pasó la promesa de iniciar el periodo en la nueva sede en avenida Reforma.
El primer día de sesiones también da para mofarse del frustrado cambio de casa de los senadores: “Ya no deberían dar fecha para el cambio, siempre quedan mal”, se oye entre los escaños.
Por cierto, un viejo salón de sesiones que luce semivacío. Apenas se alcanzó un quórum de 68 senadores, por encimita de los 65 que la ley requiere para iniciar los trabajos.
Unos se resguardan en la parte trasera, donde hay una especie de cafetería, con bocadillos y refrescos, para saciar el hambre de una tediosa primera sesión. En ese salón de refugio contra el parlamentarismo se puede ver al vicecoordinador del PRD, Silvano Aureoles, lo mismo que a los panistas Felipe González o a Alberto Cárdenas Jiménez Aureoles, quien adelanta que se va pronto de licencia, para contender por la gubernatura de Michoacán.
Adentro, en el salón de sesiones, más de 11 mil palabras pronunciadas en apenas una hora con 34 minutos en que duró la sesión.
Afuera, entre pasillos, senadores del PRI que fueron delegados del CEN a la elección de Guerrero, como Carlos Jiménez Macías y Fernando Castro Trenti, tratan de explicar la derrota de Manuel Añorve, y las irregularidades que los orillaron a ese escenario.
Una sesión floja, enmarcada por los saludos de los recién llegados a los escaños y la promesa de —ahora sí— ir por las grandes reformas, pero que es posible deje entre los senadores una anécdota simple: la llegada de más mujeres… a un salón semivacío… como en un primer día de clases.
Agencia El Universal
