Oaxaca.- El malestar es generalizado. “Pinches maestros, le van a dar en la torre al estado, ¿qué más quieren?, ganan más que cualquier trabajador y sólo laboran medio día de lunes a viernes… se pasan”, refunfuña doña Esther, quien lleva más de media hora esperando un taxi para salir del centro. Carga en sus manos dos enormes bolsas de mandado.
El mercado 20 de Noviembre es el que le queda más cerca de su casa, sin embargo, cuando realiza sus compras toma un auto de alquiler para llegar más rápido sin tanto esfuerzo. Hoy, tuvo que ingresar caminando desde varias cuadras antes y salir de la misma manera. Los maestros oaxaqueños tienen en su poder el Centro Histórico y una veintena de cuadras a la redonda. El mercado quedó justo en medio del caos.
“No es posible que todos los años sea lo mismo, gobiernos van, gobiernos vienen y nadie puede contra ellos, éste nuevo menos va a poder, lo tienen del cuello”, dice mientras camina casi arrastrando las bolsas. 75 años de vida no son poca cosa. Frente a ella, decenas de automovilistas también avanzan a vuelta de rueda, los “profes”, también cerraron comercios e instalaron plantones. Los recordatorios familiares se escuchan al unísono.
En el Zócalo la escena es escalofriante. El olor lastima los sentidos. Una lona de plástico multicolor cubre a quienes descansan de manera descarada sobre colchonetas y cartones. Unos leen revistas de espectáculos, otras tejen, platican, se ríen, otros más se enfrascan en animadas partidas de cartas. Son los encargados de la educación en Oaxaca que así protestan exigiendo más prestaciones.
El intenso calor que ha azotado la capital oaxaqueña los últimos días hace su parte, aún sudorosos y combatiendo con improvisados abanicos el bochorno, los maestros conviven con las enormes moscas que revolotean sobre los montones de basura generados por ellos mismos en dos días. A lo lejos, mediante un altavoz se escucha el “Venceremos”, el himno de la Sección 22. Sí, utilizado por los vendedores ambulantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que también hicieron acto de presencia en la zona.
Mientras la mayoría de maestros descansa en el primer cuadro de la ciudad, otros bloquearon oficinas de gobierno y tiendas departamentales. “La consigna era joder al pueblo para presionar al gobierno”, según argumentó uno de los profesores, quien creyó que su dicho era un chiste. Quizá no lo hubiera mencionado si hubiera tenido enfrente a doña Esther, quien seguro le hubiera respondido: “Pinches maestros, le van a dar en la torre al estado”.
Carolina Espina
