Oaxaca de Juárez, Oaxaca a 21 de mayo 2026.- El oficialismo ha perfeccionado el arte del ilusionismo legislativo. Ayer nos dictaban cátedra sobre austeridad republicana con un «Plan B» pero diseñado estratégicamente para asfixiar a los árbitros electorales locales, y hoy, acorralados por la realidad de su propia ingobernabilidad y las dudas y desconfianza de los inversionistas, nos presentan un supuesto «blindaje» contra el crimen organizado. Resulta fascinante, por no decir trágico, que quienes llevan años desmantelando las instituciones de procuración de justicia ahora pretendan erigirse como los grandes inquisidores de la pureza política.
Desde una óptica de estricto rigor jurídico, los recientes anuncios del Ejecutivo federal no son más que un intento de instaurar una discrecionalidad punitiva bajo el disfraz de la seguridad. La iniciativa de vetar perfiles mediante “filtros» gubernamentales distorsiona el debido proceso procesal penal y la presunción de inocencia, transformando el derecho electoral en un tribunal de excepción. No buscan un Estado de Derecho sólido; buscan un mecanismo a la medida para inhabilitar perfiles opositores cuando los números no les favorezcan.
Aquí en Oaxaca ya fuimos testigos de primera mano de su gran laboratorio de simulación. En enero, con su apresurada y a modo consulta de revocación de mandato, la narrativa triunfalista del oficialismo chocó de frente contra la ciudadanía libre. En Oaxaca de Juárez y toda nuestra zona conurbada, el rechazo fue nítido: un 3 a 1 que desnudó el desgaste de su maquinaria. Quisieron usar la ley como propaganda, y la clase media y urbana les respondió con un contundente voto de castigo. Esa es la verdadera razón de su urgencia por reescribir las reglas del juego.
Atendiendo a la firme directriz de nuestro presidente nacional, Alejandro Moreno, el priismo oaxaqueño y nuestros representantes en el Congreso local y
federal no serán comparsas de esta farsa. El proceso de «armonización» de su reforma en nuestro congreso estatal no pasará en el silencio de la sumisión.
A México y a Oaxaca se les defiende con la Constitución en la mano, no con ocurrencias de coyuntura dictadas por las crisis mediáticas de la mañana. La democracia no es, ni será, un traje a la medida del régimen que aliados con el narcotráfico nos encaminan a dictaduras sin contrapeso alguno.
Heliodoro Díaz Escárraga
Delegado del CEN del PRI en Oaxaca

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