Este lunes es de fiesta, pero fiesta en grande. Habrá que vestirse de percal y de avalorio, como en la Suave Patria de López Velarde. Los pri vilegiados, los apo rtunados y el conquistador, ya en el poder, unidos por la misma causa, lucirán sus espejitos y deslumbrarán al pueblo que había estado en espera del hombre blanco, pálido, de ojos azules, que llegaría a gobernarlos. ¡Los nuevos conquistadores estrenarán velaria, membrana, toldo, techo, a la europea! Los bailarines lucirán como nunca, sin sudor, con el pie fresco y los huaraches nuevos también. Ni sombrero hará falta ya , sentados cómodamente bajo la sombra de los trapos importados a elevado costo. ¡Lunes de estreno, ca…ramba!
“El pueblo unido jamás será vencido” se dará cita en el otro escenario, el de los pobres, el auténtico, el de los bailarines no sofisticados ni alineados por la derecha. Allá en el Tec no tendrán televisora oficial, pero sí voceros magistrales. Tampoco habrá uniformados, armados hasta los dientes, vigilando que no se cuele la “chusma”, que esta vez ya ha dejado de ser amenaza para el patrón. Acabándose el “show” de la velaria, hay que bajarse allá pal río, donde la fiesta auténtica y autóctona seguirá todo el día. Hay que probar las empanadas de amarillo, los “nenguanitos” de rechupete, el tepache, el mezcal de palenque, del que “toma el cura”. Por allá estarán “los compas” chambeando para que todo salga bien, sin contratiempos.
Dan ganas de estar en ambas fiestas para poder darse cuenta de cuál es cuál y luego platicarles lo que suceda. Una, cómo negocio y la otra, costeada por el verdadero pueblo, los maestros oaxaqueños, que reciben poco y dan mucho. Ellos estarán rodeados, codeándose con la gente que llega hasta en “camión de carga”, para entregar su “ofrenda”, su “guelaguetza”. Apuesto a que el “gobernador” estará sentado en el otro lado, bajo la velaria. Sin embargo, en la de los maestros habrá autoridades venidas de los pueblos lejanos, donde ni los puentes funcionan en temporada de lluvias. La mayoría no tienen carretas, sus caminos son de terracería. Los gobernantes jamás les han cumplido; les han dado atole con el dedo. El más reciente se la pasó cacareando su súoer carretera a la Costa. “Ai” seguirán esperando, hasta que llegue el día…¡Tal vez pa la próxima! ¡Quién sabe..!
¡Que te piso el rabo, cule bra! ¡Y no me haces nada, cule…bra! Que te macheteo, cule…bra! Y no me haces nada…y a ver de qué cuero salen más correas…y no te arrugues cuero viejo, que apenas va el quinto o sexto año de la “Guelaguetza Magisterial”, la del puritito pueblo, no comotras. Hay que llevar lápiz y papel o la grabadora que les regaló la “máistra” para copiar los versos, que ésos sí van a estar re buenos, pero olorosos a pólvora, pues no dejarán títere con cabeza. Ya estuvo suave de seguir haciéndole al tiololo; ya han pasado ocho meses y no han dado color, ni los diputados del rumbo, mucho menos el gobernador, que no se quita ni el traje, pa darse baños de pueblo.
¡Bonita estará la fiesta! Hay para dar y prestar, en Oaxaca hay para todos, tratándose de culturas, tratándose de hermandad, entre los que sí somos hermanos. Hay que vestirse de gala para cantarle al amor, en esta Tierra del Sol, que ahora ha estado mojada, por esta bendita lluvia. Así que, ¡VivaOaxaca!
