A un año de que concluya su administración, el jefe de Gobierno del Distrito Federal presentó su Quinto Informe de labores. Más allá de los resultados que se escucharon en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, lo trascedente para los habitantes de esta ciudad es analizar cuánto de lo que se ofreció en campaña se ha cumplido, qué de lo que ha hecho el gobierno tiene un impacto directo en la calidad de vida de los capitalinos, cómo se ha mejorado la calidad de los servicios y la movilidad urbana y si la gente se siente o no segura en el DF.
De los más de 50 compromisos que se hicieron en campaña, a través del denominado “Contrato social para la ciudad”, algunos fueron cancelados, unos más incumplidos porque no se lograron concretar y la mayoría puestos en marcha parcialmente sin garantía de que se concluyan al término del sexenio. De acuerdo con lo que se informa, se ha cumplido con el 53 por ciento de ellos, poco más de la mitad ya casi al final de la administración.
Dentro de los pendientes está la descentralización educativa; el referendo o plebiscito para la permanencia o revocación de su mandato nunca se llevó a cabo y fue promesa de campaña; en lo referente a la construcción de las 10 líneas del Metrobús, para el quinto año sólo hay tres y una en construcción; tampoco está terminado el Eje Troncal Metropolitano que conectaría a Ciudad Azteca con Muyuguarda; sin olvidar que canceló el tranvía para el Centro Histórico.
Entre otras ofertas de campaña, también se encuentran un centro de emergencias, la construcción de tres nuevas preparatorias, el Acuario de Xochimilco, pero sobre todo la recuperación de la zona chinampera que vive en riesgo latente y que por sus diferencias con el gobierno federal se detuvo la inversión.
La deuda con los capitalinos en materia de seguridad sigue pendiente. No hay tranquilidad ni en la calle ni en sus casas. Los asaltos en vía pública, robo de vehículos, en transporte público y en casa-habitación son los de mayor incidencia y el DF se ubica dentro de las entidades con mayores índices en estas modalidades. Sobre la construcción de los dos nuevos penales de alta seguridad, recientemente iniciaron los trabajos de uno, pero no nuevo, sino de obras inducidas en los alrededores del Reclusorio Norte. Asimismo, no se puede dejar de lado que a pesar del intento por modernizar el Ministerio Público, todavía sigue siendo un problema para los capitalinos presentar una denuncia y ya no digamos del seguimiento y la investigación. Sin olvidar que está pendiente el proyecto para desaparecer la Policía Judicial, ahora conocida como Policía de Investigación.
Y qué decir de los servicios: inundaciones frecuentes en la ciudad, falta de agua en zonas marginadas, obras mal planeadas que afectan la movilidad de los capitalinos, baches por doquier, alumbrado público sin mantenimiento, problemas en la recolección de basura, sin dejar de lado que este año se acordó el cierre del tiradero Bordo Poniente, pero no se ha concretado la construcción del nuevo sitio de disposición final, ya que los Centros Integrales de Residuos fueron cancelados.
En lo referente a la reforma política, todo se hizo a medias. Se logró un acuerdo entre las principales fuerzas en la capital para plantear que el Distrito Federal lograra su autonomía, como ocurre con el resto de los estados del país, y se le dotara de una constitución; sin embargo, el jefe de gobierno no permitió la creación de partidos locales en la ciudad, como los tiene el resto de las entidades. Es decir, se plantean avances democráticos a medias o a conveniencia del gobernante en turno.
Falta mucho por hacer en la ciudad. Para el jefe de gobierno fue su último informe de actividades porque, como lo hemos visto meses atrás, ya está más enfocado en la campaña por la candidatura presidencial. Desafortunado hecho para los habitantes de esta ciudad no contar con un jefe de gobierno de tiempo completo. Por ello sería deseable que quien tenga la responsabilidad de la administración de la ciudad no pudiera aspirar, de manera inmediata, a otro puesto de elección popular, para así terminar con esta costumbre que deja a los capitalinos y a la ciudad en el eterno proceso de planeación de todo.
