Las fuerzas enemigas han dado muestra en los últimos días (meses, años) de su capacidad de dominio sobre nuestro territorio.
A inicios de la semana pasada comandos armados dispersaron 35 cuerpos en una de las principales avenidas del fuerte veracruzano. Tratamos de disipar el hecho argumentando ante los medios que todos los ejecutados son integrantes del crimen organizado, para dar a entender subversivamente a la población que se lo merecían.
En la misma base veracruzana aprobamos una ley para sancionar a todos aquellos que por medios oblicuos se atrevan a alterar el orden público informando a la ciudadanía de posibles actos que pudiera realizar el enemigo. Resulta irónico que en este aspecto estemos colaborando conjuntamente con el enemigo, puesto que si nosotros no tenemos la capacidad de encerrar a dichos alborotadores sociales, ellos se encargarán de desaparecerlos.
En el tema del paro de actividades educativas en el fuerte Guerrero, conseguimos que no trascendiera la información de la realidad acontecida; los diez pesos que los sicarios le cobran a cada niño para que puedan ingresar a su escuela, los municipios en los que no hubo festejos independentistas porque el presupuesto no alcanzó para pagar el derecho de piso a los sicarios (cabe señalar que esta situación tuvo réplica en más fuertes). Todo fue contenido y disfrazado con la añeja idea de que los maestros son una bola de revoltosos que no quieren trabajar.
Por el momento tenemos arreglado el acuerdo con el enemigo para que nos permita seguir con nuestra ficción de Estado consolidado. Vamos progresando con los distractores mediáticos para que la población se fije más en el circo electoral y la enajenación televisiva que en las balas que están por todas partes. Sin embargo es menester confesar las proyecciones desalentadoras que tenemos para el próximo año.
Dada la expansión del conflicto armado a todos los rincones de la república, cada día que pasa tenemos que restar el resguardo militar a la capital del país, lo cual con el paso de los meses conllevará a la pérdida, primero parcial y posteriormente total de este bastión de “gobernabilidad progresista”.
Estimamos la caída del Distrito Federal para el día 2 de julio de 2012. Por el mismo motivo, sugerimos comenzar a elaborar la trayectoria de evacuación de los principales recintos de la nación (Palacio Nacional, Congreso de la Unión, Los Pinos, Senado de la República), puesto que para esas alturas ya no seremos capaces de seguir pagando el derecho de piso y lo más seguro es que el jefe/enemigo incendie los recintos.
Por lo demás, hoy, estamos mejor que ayer. Vamos ganando pues.
México, Distrito Federal
26 de septiembre de 2011
Quinto año de la Guerra del Calderonato
Bajas Colaterales: 50,000 (oficiales)
Clase Política: No te importamos, no nos importas. ¡2 de julio votamos en tu contra! XLVIII
rodolfo.castellanos@rcmultimedios.mx
