Argentina y Cristina Kirchner inician una nueva era

Argentina.- Es el inicio de una nueva era política en Argentina. En eso coinciden todos los analistas y expertos políticos. La apabullante victoria de Cristina Fernández de Kirchner marca el final de un época, principalmente porque ese triunfo llegó acompañado de una mayoría en el Senado y en la Cámara de Diputados —pasaporte para impulsar con éxito las leyes que se crean necesarias para consolidar ese nuevo país.

“A partir de ahora la presidenta tendrá una enorme autonomía para gobernar sin acuerdos, para no tener que depender de las presiones sindicales o de otros sectores. El riesgo es el posible desgaste tras ocho años, y si se profundiza la crisis internacional”, expresó el analista Sergio Berenztein.

Ese cambio de época que se plasmó en las urnas el domingo tiene en la presidenta a una figura “que logró lo que logró sin deberle nada a nadie. Ella fue el fruto de su reinvención como líder y ahora está en condiciones de timonear al país en ese cambio”, sostuvo Beatriz Sarlo.

Un tercer período consecutivo de gobierno es suficientes como para cerrar una etapa y abrir otra. “Será muy difícil, después de 12 años, dejar atrás o deshacerse de los cambios que deje el kirchnerismo. Eso si no vuelve a haber una nueva reelección, con modificación electoral, mediante”, explicaba la noche del domingo un ex diputado kirchnerista que decidió inmolarse políticamente con el ex presidente Eduardo Duhalde, quien el domingo acudió a su propia sepultura política.

Hasta aquí, el kirchnerismo se caracterizó por confiar en la política para construir poder y gobernabilidad y en el fragor de sus combates con críticos, sectores agropecuarios, periodistas y medios de comunicación, a los que convirtió en “la oposición a vencer”.

El cambio

Así fue creciendo y así se había hundido en sus propias guerras y contradicciones en 2009. Pero en octubre de 2010 nadie contaba con la muerte del ex presidente Néstor Kirchner. Fue entonces que todo cambió.

La presidenta se mostró desde entonces más armoniosa y contemplativa. Se rodeó de los mejores hombres de su esposo y supo dejar de polarizar, mientras la sociedad o se reivindicaba con ella o comenzaba a apoyarla en ese difícil momento de su vida.

La duda de muchos expertos es si el tercer acto del kirchnerismo se seguirá caracterizando por el fragor de sus luchas o, como dijo la mandataria en la noche del domingo tras celebrar su arrollador triunfo, bailando y cantando sobre el escenario, por avanzar en “la unidad nacional”, lo que siempre implica diálogo y negociación.

“No veo a un gobierno más abierto, sino orgulloso de su desempeño y utilizando ese poder que el electorado le dio”, explico el analista Julián Hermida. En cambio, para el sociólogo Fabián Peronchick “la presidenta tiene una gran posibilidad de mostrarse como la presidenta de todos y no creo que la vaya a desperdiciar”.

Mucho más si se tiene en cuenta, que ahora al gobierno le llegó la hora de estudiar la posibilidad de un ajuste heterodoxo para reordenar el gasto público y poder prepararse para cualquier efecto de la crisis. “Y para eso se necesita consenso con otros sectores aun cuando cuente con semejante cuota de poder”, indica el economista Julio Martínez.

Lo cierto es que todos coinciden en que con el resultado del domingo se consolidó el rol del peronismo en el país como partido dominante. Lo que de no mediar un reformateo de la oposición después del desastre, tranquilamente Argentina podría haber iniciado en las elecciones del domingo la transición al sistema de partido único.

Todo en el marco de la una nueva era política que le permite a los argentinos ver otro eclipse parecido a este, allá lejos, en 1945, con un peronismo fundacional y en blanco y negro. Ahora lo pueden presen- ciar con los tonos cromáticos del kirchnerismo.

Agencia El Universal