La lectura de algunas encuestas parece concluir que el descalabro de Enrique Peña en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara no dañó ni mínimamente su oportunidad de ganar la Presidencia. En concordancia con esta conclusión, sus promotores sacan dos conclusiones adicionales. Una, que las redes sociales no tendrán mayor impacto en esta contienda. La otra que, por lo tanto, la fotografía del arranque de la contienda con un Peña muy adelantado, será la que prevalezca al final. Peña hasta arriba; después muy abajo Josefina Vázquez y hasta el final AMLO. No es así. Una lectura más a fondo de las encuestas y de los impactos políticos que tuvo ese tropezón, indica que Peña rayó su teflón, aunque quienes lo promueven no se hayan dado cuenta o no quieran reconocerlo.
Las encuestas hay que leerlas a fondo. Más allá de algunos errores serios de predicción que han ocurrido en los últimos años con algunas empresas, aun con los datos actuales y los otros datos del arranque, ya está de manifiesto que la FIL dañó a Enrique Peña en cinco puntos centrales. Aumentó sus negativos. Anuló los beneficios del “efecto de Convención”. Activó a las redes sociales en su contra. Le enajenó la simpatía de líderes de opinión relevantes. Y le descuadró el arranque de su campaña: antes de volar, lo puso a la defensiva.
Si en las encuestas sólo miramos a los números del conocimiento y los careos, las conclusiones optimistas son prematuras. Lo que ya marca el cambio de tendencia es el crecimiento de sus negativos. Anticipan lo que puede venir.
Para una estrategia de campaña, lo que le ocurrió a Peña en la FIL es muy costoso: antes de que arrancara y definiera su posición, su error lo puso a la defensiva. Ha perdido capacidad de definir la agenda, a pesar de su enorme ventaja inicial.
Contra lo que muchos quisieran creer, las redes sociales sí están contando. Influirán mucho y eso es una mala noticia para quien hace descansar su campaña en las estructuras actuales de la comunicación. Si por el impacto de las redes, los medios tuvieron que incorporar el tema de la FIL a su agenda y esto permitió que la información llegara a ¡70%! de la población, estamos ante un nuevo fenómeno de comunicación política. Se han abierto canales sujetos a un menor o nulo control por parte del dinero de la campaña.
Las redes sociales no sólo impactarán las formas de la comunicación política, sino que muchos de sus participantes más activos han tomado partido. Y después de la FIL no es a favor de Peña. Entre los jóvenes más informados, libres y mejor comunicados, el candidato del PRI sufrió estragos.
Lo ocurrido ha impactado a las élites. Incluso entre los partidarios de Peña, hay preocupación. En unos, porque piensan que éste y otros errores le pueden disminuir sus posibilidades de triunfo. En otros, porque lo ocurrido les ha generado dudas sobre su capacidad para hacer frente al reto colosal que significará, en las condiciones actuales, ser presidente.
Los cambios en la realidad política casi nunca ocurren de golpe. Quedan sembrados y sus consecuencias aparecen más tarde. Lo significativo es que sean hechos que exhiban una debilidad o despierten una expectativa nueva. La prensa nacional e internacional, las élites, el círculo rojo y los jóvenes de las redes sociales ya han dejado una huella. Se verá que se cerrará la brecha; iremos a una elección competida.
El verdadero impacto de la FIL —y del conjunto de acciones del arranque de la campaña de Peña— es que en un acto mostró que no tiene las ideas ni el carácter para hacer frente a una situación en extremo adversa como la que vive México y menos para ofrecer una alternativa clara y creíble de cómo levantar la economía y el bienestar, y de qué hacer ante la violencia e inseguridad. Se sabía que no ofrecía cambio. Ahora que tampoco ofrece certidumbre. ¿En verdad creen sus promotores que la FIL no lo afectó y que 2012 será como 2011 en el Edomex?
(Coordinador del Diálogo para la Reconstrucción de México)
