De hecho, la Secretaría de Educación Pública, así ha estado durante el sexenio de Felipe Calderón, pero hoy con mayor razón, al haberse ido Alonso Lujambio a recibir atención médica al extranjero, debido a que en México no existen los servicios que requieren personas de tanta alcurnia e importancia. Los colores azules dan para eso y mucho más. Aún recordamos a aquel otro “secretario” del ramo educativo, que “despachaba” en lujoso hotel de la “zona rosa”, para no mezclarse con la plebe que llegaba a las históricas oficinas del vetusto edificio ubicado en la calle de Argentina, allá en el Distrito Federal.
Por cierto, en ese edificio aportaron a la nación, sus grandes conocimientos y experiencias acerca del sistema educativo, toda una pléyade de verdaderos educadores mexicanos. De 1960 al año 1990, tuvimos el privilegio y orgullo de conocer y tratar con grandes maestros del país, tanto en el edificio central de la SEP. Como en los edificios donde se desconcentraban diversas oficinas del ramo, allá en el Distrito federal. No se trataba solamente del Secretario en turno, sino de los equipos de maestros expertos que atendían y guiaban a los diversos subsistemas del ramo. Aunque, también tuvimos la ocasión de tratar y conocer de manera directa a titulares, como don Miguel González Avelar y a Ernesto Zedillo, quien en aquellos años aún no había caído en la terrible corrupción que le acarreó el poder.
En las Direcciones Generales, tuvimos el honor de tratar con personas de gran calidad humana, como los que ahora piden Olac Fuentes Molinar y Ángel Díaz Barriga, que sean tomados en cuenta para dirigir la educación en México. El humanismo, los conocimientos, la experiencia profunda en el ramo de la educación, eran el sello característico de funcionarios como el matemático Arquímedes Caballero, el Doctor Ricardo Orozco Emerson, el gran educador Ramón G. Bonfil, la maestra Eladia Zavala, Fortunato Padilla, nuestro amigo Joel Cortés Valadez, la Doctora Sara Margarita Zendejas (una eminencia en el ramo de la Psicología), Susana Velásquez (en el Consejo Nacional Técnico de la Educación), Luis Marat Álvarez (en el área técnica de Educación Secundaria) Víctor Hugo Bolaños, Raúl Bolaños Martínez, Luis Gámez, Oscar Hugo Hernández, Bertha Gómez Maqueos, Arturo Zentella Mayer…
Necesitaría emplear varias hojas para anotar los nombres de los maestros de gran calidad con quienes tuvimos el honor de trabajar o estudiar. Muchos de ellos ya se han ido, pocos quedan aún entregando parte de su vida para el bien de México. A todos ellos los llevamos en el corazón. Además de estos educadores, existen en el país, hoy en día, un grupo de personas de gran renombre y capacidad, así como de calidad humana, que podrían y deberían estar al frente del sistema educativo nacional. Para empezar, el Maestro Olac Fuentes Molinar. Así como el Investigador universitario, Ángel Díaz Barriga, junto con Juan Ramón de la Fuente y don José Narro Robles, podrían encabezar el primer cuadro de responsables de la educación en nuestro país. Y en los estados, debería ya voltearse la mirada hacia los verdaderos maestros que existen y que deberían encabezar los servicios educativos. Parece ser que, Andrés Manuel pretende conjuntar cuadros de funcionarios de calidad…si llegara a triunfar.
